La hora de la incomprensión

Mons. Laureano Castán Lacoma
Obispo de Sigüenza (Guadalajara)

El primer desarrollo del Opus Dei en España estuvo acompañado de graves incomprensiones, de una campaña de falsedades y calumnias, que Monseñor Escrivá de Balaguer supo sufrir con un profundo sentido sobrenatural y grandeza de corazón, sin guardar rencor a nadie.

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Josemaría Escrivá, sacerdote de Jesucristo

Enrique Gutiérrez Ríos
ABC (Madrid, 15-VII-1975)

En Monseñor Escrivá de Balaguer había sencillez. Su palabra tenía la llaneza expresiva, correcta, y el acento de su tierra aragonesa. Sus escritos son prosa limpia, sencilla, precisa. Eran claras las ideas, que constantemente repetía, sobre el valor de las cosas que constituyen la vida ordinaria: el trabajo profesional, la vida de familia, las pequeñas cosas de todos los días. Intelectuales y obreros, hombres del campo, chicas y chicos universitarios, amas de casa, empleadas del hogar -la multitud de socios del Opus Dei, de condiciones sociales y profesionales diferentes- le entendían igual y hacían de su palabra -la misma para todos- vida personal: cada uno desde su situación concreta.

 

Mi encuentro con San Josemaría

Víctor García Hoz
Catedrático de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid

Ocurrió creo un par de años o tres después de conocer a Monseñor Escrivá de Balaguer.Tenía yo cierta familiaridad con la literatura española mística y ascética, puesto que precisamente había hecho mi tesis doctoral sobre este tema, pero no había entrado, a pesar de todo, en la profundidad del amor de Dios y en cómo Él nos llama a participar de su vida.