Los miembros del Opus Dei

PROCEDENCIA DE LOS MIEMBROS DEL OPUS DEI

Una sola vocación y diversidad de miembros

La pertenencia al Opus Dei requiere una auténtica vocación sobrenatural, una llamada íntima y personal de Dios a poner toda la vida a su servicio, con arreglo a la espiritualidad propia del Opus Dei, sacando partido de las circunstancias en que cada cual se encuentra en el mundo.

Una sola vocación

Monseñor Escrivá de Balaguer recalcó con frecuencia que todos los miembros del Opus Dei tienen la misma vocación, reciben idéntica llamada a la santidad y al apostolado en el ejercicio de su trabajo, y que, por eso, no hay diversas categorías de miembros: unos no son más importantes que otros ni han recibido una vocación más exigente; todos son iguales, aunque su situación sea diversa, ya que en el Opus Dei hay sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, solteros, casados y viudos. Los laicos, además, pertenecen a todas las clases sociales, a todas las razas, y ejercen las más variadas profesiones. Cuando el Opus Dei adquiere desarrollo en un país, ofrece, por eso, una composición socioprofesional sumamente representativa del mismo.

La unicidad de la vocación se traduce en el hecho de que todos los fieles de la Prelatura -sacerdotes incluidos- adquieren los mismos compromisos ascéticos, apostólicos y de formación doctrinal. Su fundamento reside en la complementariedad existente entre el sacerdocio ministerial de los clérigos y el sacerdocio común de los fieles, que confluye en la realización de la finalidad apostólica única del Opus Dei.

Diversidad de miembros

Dentro de esa vocación única (que el Fundador describía con la imagen de "un solo puchero" del cual cada uno extrae lo que necesita), a los miembros se les aplican diversas denominaciones que no hacen más que expresar de alguna manera diversas situaciones personales y de disponibilidad habitual con respecto a quienes forman parte de la Prelatura.

 

  1. Los Numerarios son aquellos miembros (hombres y mujeres) que han recibido la llamada de Dios a vivir el celibato apostólico y que colaboran con todas sus fuerzas y con entera disponibilidad en las labores apostólicas propias del Opus Dei. Suelen vivir en centros de la Obra, con objeto de ocuparse de la formación de los demás fieles de la Prelatura y de la dirección de las labores apostólicas. Algunos Numerarios varones son llamados al sacerdocio y, una vez ordenados, constituyen el clero de la Prelatura.
  2. Los Agregados son aquellos fieles laicos (hombres y mujeres) que ponen toda su vida a disposición de Dios, en el celibato apostólico, según el espíritu del Opus Dei, pero, por circunstancias permanentes de orden personal, familiar o profesional, suelen vivir, de ordinario, con su familia de sangre.
  3. Los Supernumerarios son fieles laicos, solteros o casados, que se entregan plenamente a Dios en su propio estado con la misma vocación divina que los Numerarios y los Agregados. Participan en el apostolado del Opus Dei con la disponibilidad que sus obligaciones familiares, profesionales y sociales les permiten y transforman en medio de santificación y de apostolado no sólo su vida y su profesión, como los demás fieles de la Prelatura, sino también, como los Agregados, su propio hogar y sus ocupaciones familiares.
  4. Están también los Cooperadores, que, sin ser miembros del Opus Dei, colaboran en sus actividades apostólicas mediante su oración, su ayuda económica y su trabajo. Participan de los bienes espirituales de la Obra y constituyen una asociación propia e inseparable del Opus Dei. Pueden ser no católicos e incluso no cristianos.

 

Los sacerdotes

El clero de la Prelatura

Procede de laicos de la Prelatura que, además de poseer un título civil superior, han seguido los estudios eclesiásticos prescritos -e incluso adquirido un doctorado en Ciencias Sagradas- y son llamados al sacerdocio por el Prelado. Así, pues, salen de la propia Prelatura y se forman en su seno, por lo que el Opus Dei no sustrae a las diócesis sacerdotes ni candidatos al sacerdocio.

Después de haber ejercido una actividad profesional de carácter civil durante más o menos tiempo, la abandonan para ser "sacerdotes cien por cien", según el deseo expreso del Fundador. Como en el Opus Dei todos sus miembros tienen la misma vocación, el sacerdocio no constituye en absoluto el coronamiento de una carrera ni una nueva vocación, sino una llamada a continuar sirviendo a las almas de una manera diferente.

Los sacerdotes del Opus Dei se forman en centros erigidos a tal efecto por la Prelatura, respetando las normas establecidas por la Santa Sede. El Prelado en persona o por medio de sus vicarios, les otorga su misión canónica y los poderes sacerdotales para ocuparse, primordialmente, de los fieles de la Prelatura y de las labores de la misma, incluida la administración del sacramento de la penitencia o de la treconciliación, si bien los fieles de la Prelatura tienen derecho a confesarse con quien quieran.

Además de la atención pastoral a los miembros laicos del Opus Dei, el clero de la Prelatura lleva a cabo, en unión con estos, una labor apostólica vasta y profunda al servicio de la Iglesia universal y de las Iglesias locales, suscitando la toma de conciencia de la llamada universal a la santidad en el ejercicio de la propia profesión u oficio.

El Prelado debe velar por la sustentación de su clero y por su cuidado en caso de enfermedad, invalidez o vejez. Debe incitarles también a mantener estrechos lazos y vivir una profunda fraternidad con el clero de la diócesis en que ejercen su ministerio pastoral. Los sacerdotes de la Prelatura son de hecho, y se sienten, unos sacerdotes más allí donde trabajan, y pertenecen, con pleno derecho, al presbiterio diocesano.

Según el Anuario Pontificio de 1995, el número de estos sacerdotes es de 1.533. Desde 1982 han tenido lugar al menos dos ceremonias de ordenación anuales de miembros de la Prelatura. Los planes de estudio se han organizado algunos años de modo que un grupo pueda ser ordenado por el Santo Padre, el día en que confiere este sacramento a otros ordenados de procedencias diversas.

Tales ordenaciones tienen lugar periódicamente, a razón de unos cincuenta sacerdotes por año durante los últimos lustros. Se la han conferido, entre otros, los cardenales Jubany (1974), Casariego (1975), Kónig (1978), Hoeffner (1979), Oddi (1980), Etchegaray (1981), Suquía (1984), Díaz Merchán (1983), y el Papa Juan Pablo 11(1982, 1983, 1984 y 1985). También el Prelado del Opus Dei, Monseñor Álvaro del Portillo, ordenó sacerdotes desde que fue consagrado obispo en 1991 hasta 1993. No pudo hacerlo en 1994, ya que falleció meses antes de la fecha prevista para la ordenación. En 1995, Monseñor Javier Echevarría ordenó 54 nuevos sacerdotes tras recibir la consagración episcopal ese mismo año.

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Es una asociación de clérigos que responde a los deseos expresados en el Decreto sobre los presbíteros del Concilio Ecuménico Vaticano II. Tiene por objeto favorecer la santidad en el cumplimiento del propio ministerio, suministrando a sus miembros una asistencia espiritual y ascética para que, entre otras cosas, mantengan una disponibilidad ejemplar a las demandas de sus ordinarios y a las necesidades de las diócesis. De esta forma, se mejora notablemente el servicio pastoral que esos sacerdotes realizan en sus diócesis.

Los sacerdotes incardinados en el Opus Dei son miembros de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz ipso facto. Los diáconos y los presbíteros ya incardinados en una diócesis pueden incorporarse a ella respondiendo a una vocación a vivir su ministerio, según el espíritu del Opus Dei, en su propia diócesis, bajo la completa y exclusiva dependencia de su obispo. Deben hacer suya la divisa nihil sine Episcopo y vivir especialmente la fraternidad con los sacerdotes del clero local, así como con todos los sacerdotes, entre los cuales tratan de promover la santidad sacerdotal y la plena sumisión a la jerarquía eclesiástica, cuya autoridad queda así reforzada.

Los laicos

Número

A finales de 1993, los fieles laicos de la Prelatura (hombres y mujeres en número aproximadamente iguales) eran más de 79.000, de los cinco continentes. Llevan a cabo su labor apostólica en más de cincuenta y cuatro países. La mayor parte están casados y viven en el seno de sus propios hogares, con su familia, que procuran santificar, aunque como la vocación es estrictamente personal, suele ocurrir que sólo la mujer, el marido o alguno de los hijos pertenecen al Opus Dei.

Variedad

Estos miembros laicos pertenecen a todas las clases sociales y ocupan muy distintos niveles en la vida profesional. El que en el Opus Dei haya gran número de obreros y de modestos empleados no llama la atención a los medios de comunicación social, atraídos por los que destacan en la vida pública y social. Sin embargo, para el Fundador "es tan importante la vocación al Opus Dei de un mozo de estación como la de un dirigente de empresa". De hecho, el ideal de santidad proclamado por el Opus Dei es vivido y acogido con idéntico interés en medios rurales o urbanos; entre jóvenes y adultos; entre intelectuales y gentes sencillas; entre profesionales de los cuadros superiores y artesanos cuyas condiciones de trabajo son difíciles; entre personas pertenecientes a sociedades impregnadas de cultura occidental y otras inmersas en ancestrales civilizaciones asiáticas o africanas; en naciones de tradición cristiana y en regiones paganizadas o en países de misión, etc.

El Opus Dei congrega, en una misma vocación a la santidad y al apostolado, médicos, abogados, albañiles, mineros, artistas, políticos, campesinos, artesanos, maestros, obreros, pescadores, comerciantes, industriales, investigadores, enfermeras, militares, periodistas, amas de casa, taxistas, pilotos, técnicos, magistrados, sindicalistas, deportistas, pensadores, policías, escritores, diplomáticos, etc. Nada que permita pensar en una elite o un gueto, porque "de cien almas nos interesan cien", decía Monseñor Escrivá de Balaguer.

Merece la pena señalar que, a pesar de tanta diversidad de miembros, no existe ninguna diferencia o distinción entre hombres y mujeres, jóvenes o ancianos, casados o solteros, sacerdotes o laicos. Se trata, sin duda, de una característica del Opus Dei que permite comprender mejor su erección en Prelatura personal, con el lugar que le corresponde, con arreglo a derecho, en la estructura ordinaria, jerárquica y pastoral, del pueblo de Dios.

Vínculo con los obispos

Los laicos, de acuerdo con los estatutos de la Prelatura, dependen del Ordinario de su lugar respectivo según las normas del Derecho Canónico, lo mismo que los demás fieles, sus iguales. Sólo dependen del Prelado en todo lo referente al fin específico del Opus Dei.

La formación que reciben en la Prelatura refuerza su unión con el Obispo y con los demás pastores de la Iglesia local en que se encuentran, pues esa formación les ayuda a luchar por ser católicos ejemplares. Veneran a sus obispos, les testimonian su afecto, se esfuerzan por suscitar los mismos sentimientos entre los demás fieles, colaboran -según sus circunstancias personales- a la puesta en práctica de las directrices pastorales del Obispo de la diócesis o de la Conferencia Episcopal... Y lo mismo puede decirse respecto a los párrocos de las parroquias a que pertenecen.

LA INCORPORACIÓN AL OPUS DEI

Incorporación

La edad mínima exigida para la incorporación al Opus Dei es de dieciocho años. No hay edad máxima; personas con más de ochenta años han recibido la vocación a la Obra.

La incorporación a la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei se realiza mediante un vínculo de carácter contractual, mutuo y estable, entre la Prelatura y el fiel laico que, libremente, desea incorporarse (el caso de los sacerdotes hay que referirlo al de los laicos, ya que se incorporan a la Prelatura siendo laicos y sólo después acceden al sacerdocio). Para dejar bien claro el carácter secular de esta incorporación, la Declaración de la Congregación para los Obispos, ya citada, precisa que no se produce en virtud de unos votos. Así, pues, el compromiso de los miembros del Opus Dei es de una naturaleza radicalmente distinta al de los religiosos y las personas consagradas con votos de pobreza, castidad y obediencia. En consecuencia, la condición personal de los miembros del Opus Dei no se ve modificada en absoluto por su pertenencia a la Prelatura: la ausencia total de un "vínculo sagrado" hace que cada cual siga siendo un fiel laico corriente de la diócesis a la que pertenece.

El vínculo se adquiere mediante una declaración formal, bilateral, de naturaleza contractual, hecha en presencia de dos testigos; por ella:

 

  1. la Prelatura se compromete a garantizar una continua formación doctrinal-religiosa, espiritual, ascética y apostólica, así como la ayuda pastoral concreta de los sacerdotes de la Prelatura y las demás obligaciones que imponen las normas de la Prelatura respecto a sus fieles;
  2. el interesado declara libremente que está firmemente resuelto a buscar con todas sus fuerzas la santidad y a practicar el apostolado según el espíritu del Opus Dei, y se compromete (hasta la renovación o por toda la vida, según los casos), por una parte, a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de quienes le asisten en el gobierno de la Prelatura para aplicarse al fin propio de la misma; y por otra, a asumir todos los deberes de su condición de miembro del Opus Dei y a observar las normas de la Prelatura y las indicaciones de sus directores en materia de régimen, de espíritu y de apostolado.

 

La salida y la dimisión del Opus Dei

Nadie está obligado a permanecer en la Prelatura si no quiere. Como decía el Fundador, cada cual está "porque le da la gana, que es la razón más sobrenatural"; y recalcaba que era preciso llamar con insistencia para que se abran las puertas, pero que permanecen abiertas para quien se quiera marchar. Lo cual no quiere decir que no se ayude a perseverar a las almas, mediante una apropiada dirección espiritual.

Los compromisos

La Declaración citada precisa que los compromisos concretos de los laicos en la Prelatura son "ascéticos, de formación y apostólicos". Corresponden a ámbitos de autonomía que la Iglesia Católica reconoce a todo bautizado y en los que cada cual puede actuar usando legítimamente de su libertad y responsabilidad personales. Esos compromisos se refieren a materias que no están sujetas a ninguna jurisdicción eclesiástica, precisamente porque tales materias caen dentro del ámbito de autonomía de los fieles. Quien asume libremente dichos compromisos se obliga a obedecer a los directores de la Prelatura con una obediencia que el Fundador calificaba de "voluntaria y responsable", es decir, caracterizada por el espíritu de iniciativa de unos seres que no son "piedras o cadáveres", sino "inteligentes y libres".

Los compromisos ascéticos

Conciernen al cumplimiento de un plan de vida espiritual exigente y adaptado a las circunstancias personales de cada miembro, lo cual les conduce progresivamente, "como por un plano inclinado", a encontrar a Dios en su trabajo profesional y en sus demás ocupaciones corrientes.

Ese plan de vida comporta una intensa vida sacramental que se apoya, como en un eje, en la Misa y Comunión diarias y la confesión sacramental semanal; la práctica habitual de la oración mental (hasta una hora diaria); la lectura del Nuevo Testamento y de un libro espiritual; el rezo del Santo Rosario; el examen de conciencia; un retiro mensual y un curso de retiro espiritual una vez al año; la búsqueda constante de la presencia de Dios; la filiación divina, como fundamento de la vida interior; la repetición frecuente de comuniones espirituales, actos de desagravio, oraciones jaculatorias, etc.

A todo ello se añade la práctica cotidiana del espíritu de sacrificio y de penitencia -incluida la mortificación corporal- según la edad, la salud y las circunstancias personales de cada uno; siempre, con arreglo a modos concretos aprobados por la Iglesia, que permiten evitar todo exceso, y siguiendo una práctica que, en la Iglesia Católica, se basa en el ejemplo de Cristo.

Importancia muy especial se atribuye al trabajo profesional, quicio de la santidad y del apostolado, en cuyo marco los miembros del Opus Dei se esfuerzan por adquirir una serie de virtudes humanas (laboriosidad, espíritu de servicio, honradez, lealtad, abnegación, etc.) y sobrenaturales.

Estos compromisos ascéticos son estimulados y encauzados mediante una dirección espiritual personal y colectiva.

Los compromisos de carácter formativo

Se refieren a la formación doctrinal-religiosa que los miembros del Opus Dei reciben a lo largo de toda su vida, en función de su capacidad y de sus posibilidades.

Esa formación está destinada a nutrir la vida espiritual y apostólica de todos los miembros, para procurar que tengan "piedad de niños y doctrina segura de teólogos" y que así haya, en todos los ambientes sociales, personas intelectualmente preparadas para llevar a cabo un apostolado eficaz de evangelización, partiendo de la propia profesión u oficio.

Los miembros de la Prelatura reciben esa formación personalmente o en pequeños grupos homogéneos y, aunque no cesa nunca, suele ser más intensa en los años que siguen a la incorporación. Los directores deben velar para que el tiempo dedicado a la formación siempre sea compatible con el cumplimiento de los propios deberes familiares y profesionales.

Todos los miembros reciben una formación filosófica y teológica adaptada a sus condiciones y circunstancias personales, familiares, profesionales, etc. Según los estatutos de la Prelatura, las enseñanzas se imparten con arreglo a las normas establecidas por el Magisterio de la Iglesia y, de acuerdo con las indicaciones del Concilio Vaticano II, se sigue la doctrina de Santo Tomás de Aquino. El Opus Dei no tiene una doctrina teológica propia, ni formará jamás una escuela filosófica, teológica o canónica en aquellas materias opinables que la Iglesia deja a la libre discusión de cada uno.

Los compromisos apostólicos

Conducen a los fieles de la Prelatura a ejercer de forma práctica, eficaz y constante, el deber y el derecho que todo cristiano tiene a hacer apostolado.

Este apostolado tiene dos vertientes: una consiste en hacer llegar la doctrina de Cristo a quienes no la conocen y la otra en animar a los cristianos a asumir todas las exigencias de la fe que profesan, respondiendo a la llamada universal a la santidad y al cumplimiento de sus deberes de estado, incluido al trabajo profesional.

En la espiritualidad del Opus Dei, la vocación apostólica no se concibe como una actividad que se añade a todo lo demás, como algo que hay que hacer en determinados momentos, o en determinados días, sino como un elemento esencial de la vocación cristiana que se pone de manifiesto siempre, en cualquier circunstancia y en cualquier momento. Por eso, el apostolado, en el Opus Dei, es algo constante, permanente, plenamente inserto en las diferentes situaciones y actividades de la vida cotidiana. En sus relaciones con sus familiares, con sus amigos, con sus colegas, etc., los fieles de la Prelatura llevan a cabo un apostolado constante de formación doctrinal, para paliar la ignorancia de muchos. Algunos se sienten llamados a vivir el celibato apostólico con objeto de tener mayor disponibilidad y, al mismo tiempo, dar un testimonio escatológico, esencial en la vida cristiana.

Los estatutos de la Prelatura insisten en que la actividad apostólica de los miembros del Opus Dei debe basarse, en primer lugar, en la puesta en práctica de medios sobrenaturales, respetando siempre la legítima libertad de los demás.

LA VIDA DE LOS MIEMBROS DEL OPUS DEI

Cristianos corrientes

A quienes trataban de comprender la vida de los miembros del Opus Dei y buscaban un punto de referencia para lograrlo, el Beato Josemaría les decía que la manera más fácil es "pensar en la vida de los primeros cristianos", que supieron encarnar el cristianismo en sus vidas y transmitirlo a quienes les rodeaban con toda naturalidad.

En consecuencia, la vida de un miembro del Opus Dei sigue siendo la misma que llevaba antes de incorporarse a la Prelatura: conserva su marco familiar habitual y continúa desenvolviéndose en el mismo ámbito profesional y social. Monseñor Escrivá explicaba que el espíritu del Opus Dei se caracteriza por "no sacar a nadie de su sitio -unusquisque, in qua vocatione vocatus est, in ea permaneat (1 cor. VII, 20)-, sino que lleva a que cada uno cumpla las tareas y los deberes del propio estado (...) con la mayor perfección posible". Los fieles de la Prelatura no son gentes que viven al margen o fuera del mundo y penetran en el mundo para trabajar como obreros, empresarios, agricultores, etc. Son obreros, empresarios, campesinos, etc., con auténtica vocación profesional y mentalidad plenamente secular, que han convertido su trabajo y la relación con los demás hombres, sus iguales, en caminos que conducen a Dios.

Dicho de otra forma: al responder a la vocación al Opus Dei, nadie cambia su manera de vida, ni su trabajo ordinario, ni sus proyectos. Es característico del Opus Dei "lo raro de no ser raros", como decía su Fundador.

Sólo una minoría de miembros célibes del Opus Dei reside en Centros de la Prelatura, con objeto de desempeñar más directamente tareas de dirección y formación, así como diversas labores apostólicas, pero sin abandonar casi nunca su propio trabajo profesional. Llevan una vida de familia, de hogar, con la misma incidencia social que la de las demás familias cristianas corrientes. Se vuelve a reafirmar así el carácter secular del Opus Dei, que tanto recalcaba su Fundador.

Comportamiento externo

Un miembro del Opus Dei no se distingue, pues, en nada, de sus compañeros de profesión o de trabajo: "Somos, repito, iguales a los demás -no cotizo los demás(escribía el Fundador en 1930), y tenemos en común con ellos las preocupaciones de ciudadanos, de la profesión o del oficio que nos es propio, las otras ocupaciones, el ambiente, el modo externo de vestir y de obrar".

Como son cristianos corrientes -y no religiosos- visten como las personas de su entorno social, sin rarezas; adaptan sus horarios a las exigencias de sus actividades; viven de ordinario con sus familias; etc.

El Opus Dei no tiene por finalidad crear o difundir unas modas determinadas, ni siquiera en materia de devociones, sino de encaminar a sus miembros y a quienes se benefician de su espiritualidad a la puesta en práctica de las exigencias ascéticas y apostólicas de la fe cristiana. No sólo protege la personalidad individual, sino que la refuerza y enriquece.

El espíritu del Opus Dei pone el acento en el insustituible papel de cada uno en la santificación personal y de quienes le rodean, por lo que está abierto a la creatividad. Eso hace que no existan unas actividades típicas, exclusivas del Opus Dei, ni tampoco estereotipos, manifestaciones o comportamientos colectivos.

Naturalidad

Esta naturalidad hace que los miembros del Opus Dei no alardeen de su condición de tales. "Les repugnaría llevar un cartel en la espalda que diga: "que conste que estoy dedicado al servicio de Dios". Eso no sería laical, ni secular". Lo cual no quiere decir que oculten o disimulen su pertenencia a la Prelatura. Al contrario. Quienes se relacionan frecuentemente con miembros del Opus Dei saben que lo son, porque su vida y su apostolado cotidiano lo ponen de manifiesto.

Cada cual realiza su apostolado personal abiertamente, y lo mismo puede decirse de los apostolados corporativos que el Opus Dei organiza en sus centros o con base en ellos, pues siempre son conocidos como tales pública y oficialmente. Estos apostolados, sin embargo, no utilizan medios espectaculares o de propaganda. Se realizan con la naturalidad de quien sabe que "Cristo ha puesto como condición, para el influjo de la actividad apostólica, la santidad" y que su vida no tendría sentido si no estuviese impregnada de oración y del deseo de acercar las almas a Dios. Para obrar así, no hace falta recurrir a estratagemas ni encerrarse en esquemas monolíticos. Cada miembro del Opus Dei procura ser eficaz, sin llamar la atención, con la misma sencillez con que Jesús realizaba ya la Redención del género humano santificando, en Nazaret, la vida ordinaria. Vive la humildad personal y colectiva, lo que explica que las labores del Opus Dei no se lleven a cabo a bombo y platillo.

Por otra parte, las actividades apostólicas de la Prelatura cuentan siempre con la aprobación o el permiso de las autoridades civiles y eclesiásticas, tal como lo prevé la Declaración ya citada para estas últimas; los nombres de los directores y de los sacerdotes, así como de esas labores apostólicas, siempre son públicos y figuran en diferentes anuarios y otras publicaciones de ese tipo.

LAS OBRAS CORPORATIVAS DE APOSTOLADO

Naturaleza

A petición de los promotores y directores de algunas de esas actividades, el Opus Dei acepta, a veces, encargarse de la orientación espiritual y doctrinal de las mismas, en razón del interés concreto que tengan con vistas al servicio que pueden prestar a la sociedad y a los individuos, y de su proyección apostólica. En algunos casos, se erige un Centro del Opus Dei junto a la sede de esas labores, en el que residen los miembros de la Prelatura que las atienden más directamente.

Las obras corporativas del Opus Dei siempre están promovidas y dirigidas por ciudadanos corrientes que ejercitan sus derechos, y se responsabilizan de todos los aspectos técnicos: proyectos, realización, funcionamiento, financiación, personal, relaciones con las autoridades civiles y eclesiásticas a quienes el tema concierne, etc.

Se trata, pues, de un trabajo profesional de ciudadanos laicos, iguales a los de su misma profesión u oficio. Sus iniciativas y realizaciones no son, en ningún caso, labores católicas oficial u oficiosamente, sino iniciativas privadas, llevadas a cabo con mentalidad laical, es decir, secular. Por eso, nacen y se desarrollan en conformidad con las leyes civiles de cada país, sin ningún privilegio, y están sometidas a las mismas condiciones existentes para las demás personas físicas o jurídicas. Sus directores responden de ellas ante las autoridades civiles competentes.

Al tratarse de verdaderas labores profesionales, estas obras corporativas son tan variadas como las necesidades o las circunstancias del lugar en que se establecen. Provienen de la base, surgen espontáneamente de la sociedad a la cual, en último término, sirven.

Características

Estas obras corporativas de apostolado reflejan de alguna manera las características esenciales del Opus Dei. Responden, sobre todo, a una finalidad espiritual, pues siempre desarrollan actividades netamente apostólicas en el campo de la enseñanza, la asistencia, la promoción, etc. No son ni serán nunca actividades de carácter comercial o industrial, como empresas, editoriales, bancos, productoras cinematográficas, etc. Los miembros del Opus Dei pueden, por supuesto, constituirlas o ejercer en ellas su trabajo profesional, pero, en este caso, lo hacen siempre a título personal, sin que el Opus Dei se mezcle para nada en ellas, ni ejerza ninguna influencia. Y mucho menos se responsabiliza, ni siquiera indirectamente, de las actividades profesionales de quienes en ellas trabajan, que pueden consistir en construir un puente, hacer una película o vender un producto.

Quienes dirigen obras corporativas se esfuerzan por desarrollar, en todos sus aspectos, la personalidad de los que en ellas participan, sin constreñir a nadie, ya que "no sería recto un apostolado que no respetase la libertad de las conciencias".

Todos los que se benefician de esas actividades saben que pueden contar también, si lo desean, con una ayuda espiritual y una formación doctrinal-religiosa. Aprenden a administrar honestamente su libertad personal -con sentido sobrenatural, si son cristianos-, a respetar la libertad de los demás y a asumir sus propias responsabilidades. De esta forma, los controles y la vigilancia resultan inútiles: todos se sienten "como en su casa" y respetan sus costumbres.

Estas actividades están abiertas a hombres y mujeres de las más variadas procedencias, sin discriminación alguna de orden racial, social, religioso o ideológico. Y lo mismo sucede tanto con quienes se benefician de ellas como con el personal de dirección o las diferentes categorías de empleados. Los no católicos que frecuentan esas labores encuentran siempre un ambiente grato de amistad, comprensión y respeto.

En esta convivencia se forma la personalidad de cada uno, pues se da cuenta de que, para poder exigir que se respete su propia libertad, debe respetar la de los otros. El espíritu de fraternidad le hace poner sus talentos personales al servicio de los demás, para ser útil. Se crea como una gran familia y, a menudo, ante tal testimonio de una fe vivida, quienes frecuentan esas labores se sienten empujados a acercarse al cristianismo.

Los medios

La eficacia de estas tareas se basa en la gracia de Dios y en una vida de entrega, de oración y de sacrificio. Esto no quiere decir que no precisen de medios económicos; tanto más en cuanto que esas actividades no son rentables por naturaleza, ya que normalmente se benefician de ellas muchas personas de escasos recursos, lo que, para quienes promueven esas labores, no debe ser obstáculo para el acceso a las mismas.

 

  1. Cada labor corporativa de apostolado cuenta, en primer lugar, con sus propios recursos: pensiones de los alumnos de un colegio o de una residencia de estudiantes, venta de los productos de una escuela familiar agraria, cuotas de un club deportivo, etc. Cantidades que no cubren los gastos, pues siempre son modestas.
  2. Los miembros del Opus Dei destinan a esas labores una parte del dinero que ganan con su trabajo profesional. Esa aportación depende de las posibilidades de cada uno. No se establece una cotización fija, periódica o anual, que discriminaría a los miembros. Estos tampoco se comprometen a entregar siempre la misma suma. Cada cual procura tener en cuenta sus deberes con respecto al futuro de su familia (cónyuge e hijos, si los tiene) y lo que debe invertir para mejorar su formación profesional, disponer de los medios de trabajo necesarios, etc. Dicho de otra manera: cada cual examina su propia situación y, de acuerdo con lo que la conciencia le dicta, ve lo que puede destinar al mantenimiento de las labores apostólicas.
  3. En tercer lugar están, sobre todo, las aportaciones, frecuentemente generosas, de los Cooperadores del Opus Dei y de los simpatizantes de la Obra. Algunos ayudan por motivos espirituales; otros, sin compartir las miras apostólicas, por la vertiente social de esas iniciativas y el bien que hacen a la comunidad civil.
  4. Finalmente, están a veces las ayudas que esas obras obtienen, con toda justicia, de organismos públicos, oficiales o estatales, ya que llevan a cabo una labor social que descarga al Estado de una parte de sus obligaciones.

 

Algunos ejemplos

A menudo, una obra corporativa origina otras iniciativas que permiten llevar a cabo una labor social y apostólica todavía más amplia.

Centros de formación profésional:

a) Para obreros.

El Centro ELIS (Educazione, Lavoro, Istruzione, Sport) vio la luz en el cinturón industrial de Roma cuando Juan XXIII decidió confiar a miembros del Opus Dei la realización de una obra social financiada con los fondos recogidos durante el octogésimo aniversario de Pío XII. El Papa Pablo VI, que en 1965 presidió la inauguración, declaró entonces: "Tutto, tutto qui é Opus Dei". ("Todo, todo aquí es Opus Dei"). Juan Pablo II, que también lo visitó en 1984, expresó lo mismo.

En el Centro hay una residencia con 140 plazas para aprendices, técnicos, empleados y jóvenes en período de formación profesional. El 80% de los residentes gozan de becas completas o de reducciones en la pensión. El 10% procede de países de África y del Próximo Oriente. La residencia está distribuida en núcleos de 16 plazas que permiten la constitución de grupos homogéneos y un ambiente familiar.

Financiado por la región del Lacio en un 70% y por el Ministerio de Asuntos Exteriores en un 30%, el Centro de formación profesional forma gratuitamente a 250 obreros especialistas en electromecánica, diseño industrial, informática, control numérico, etc. Los talleres ocupan 30.000 m2 y por el Centro han pasado más de 3.000 alumnos. Imparte también cursos para extranjeros con arreglo a programas de asistencia técnica del Ministerio de Asuntos Exteriores: bimestrales en francés, inglés y español para directores y coordinadores de formación, y de ocho meses para instructores del sector mecánico y electromecánico.

Como organización no gubernamental de cooperación al desarrollo, el ELIS ha llevado a cabo importantes iniciativas en este campo, sobre todo en Filipinas y América Latina.

Las instalaciones del grupo deportivo ELIS y de la escuela de deportes ocupan 20.000 m2 y permiten a más de 400 jóvenes de diez años en adelante iniciarse en algunos deportes (fútbol, baloncesto, etc.) y participar en torneos y competiciones internacionales.

Un albergue de la juventud, con 60 plazas, acoge, en un ambiente familiar, grupos de trabajadores y de estudiantes de todo el mundo que acuden a Roma para participar en congresos, visitas culturales, etc.

La promoción cultural del barrio se articula en torno a varios polos: una escuela secundaria experimental del Estado, inaugurada en 1980, que cuenta ya con cerca de un centenar de alumnos y está destinada a crecer muy deprisa, dada la densidad de población del barrio; un club para chicos de diez a catorce años, destinado a fomentar las relaciones interpersonales, las virtudes humanas y el amor al estudio; y un centro de documentación, y una biblioteca (6.500 volúmenes) destinados a estimular y orientar las lecturas, facilitar una formación cultural adecuada y la consulta de obras técnicas y enciclopedias científicas. Existen también actividades para los adultos (cursos de orientación familiar, etc.).

Con independencia de estas actividades, las mujeres del Opus Dei atienden la Scuola Alberghiera Fernrninile Interregionale, que imparte formación profesional en el ámbito de la hostelería y las labores domésticas.

Una parroquia contigua, la de San Juan Bautista al Collatino, ha sido confiada a sacerdotes del Opus Dei.

Otras iniciativas al servicio de los obreros son el Centro deformación y Capacitación Obrera Kinal (Guatemala); el Instituto de Desarrollo Personal (México); el Instituto Tajamar (Madrid); el Centro Cultural y Deportivo Oeste (Buenos Aires); Midtown Center (Chicago); Monteverde (Bogotá); Centro Técnico y Cultural CETEC (Sao Paulo), etc.

b) Para campesinos

El Instituto Rural Valle Grande, situado en San Vicente de Cañete (Perú) suministra asistencia técnica agrícola y ganadera a los campesinos de la costa y de la cadena montañosa de los Andes. Esta región andina tiene una extensión de unos 15.500 Km. y su altitud oscila entre los 1.000 y los 6.000 m.

Valle Grande ha ampliado considerablemente la labor iniciada por las Escuelas Radiofónicas Americanas que, con 365 receptores repartidos por los pueblos, impartían cursos sobre la cría de ganado, charlas de formación humana y espiritual, etc.

El Instituto Rural consta de un auditorio con 200 plazas, diversas aulas para 60 alumnos y una residencia de 32 plazas. Fomenta una elevación integral de la persona mediante actividades de formación y asistencia técnica individual, servicios agrícolas, cursos de formación humana, de educación familiar, de cooperativismo, de desarrollo comunal, de doctrina social de la Iglesia, etc. La vida en la residencia durante los cursos técnicos intensivos permite superar eventuales discrepancias y estrechar lazos de amistad, tan necesarios en la Sierra, donde la vida es muy dura.

Los medios concretos para lograr esos objetivos varían constantemente, según la naturaleza de los problemas y las circunstancias de la población: demostración de una práctica determinada, con resultados inmediatos y visibles, a fin de mejorar cuantitativa y cualitativamente una explotación; cursos intensivos sobre apicultura, avicultura, vacunación del ganado, poda de árboles, fabricación de quesos, utilización de abonos e insecticidas, etc.; análisis de tierras "in situ" o en laboratorio; emisiones agrícolas por radio; servicios veterinarios; preparación, ejecución y sostenimiento de proyectos comunales de riego; puesta en marcha de nuevas explotaciones agrícolas que elevan el nivel de vida de las familias... Sólo en 1989, 1.500 campesinos recibieron una formación directa que ha beneficiado una población de 17.000 almas.

Valle Grande se financia en un 50% con la venta de los productos de la granja avícola y del programa apícola, así como por lo devengado por los servicios de laboratorio. El resto proviene de organismos peruanos y extranjeros de ayuda al desarrollo. Ello permite que la casi totalidad de los servicios del Instituto sean gratuitos, si bien se pide siempre una suma simbólica para que el beneficiario aprecie la ayuda que se le presta.

Valle Grande tiene también un Club Cultural y Deportivo Azor para jóvenes de nueve a diecisiete años y un ambulatorio médico en Pacarán para la asistencia médica primaria preventiva, el estudio de las patologías de la región, etc.; cuenta con la ayuda del gobierno italiano.

Otras labores para campesinos son la Escuela agrícola Las Garzas (Chile), el Instituto técnico agrario Bell-lloc del Plá (Girona, España); la Escuela Agropecuaria El Peñón (Morelos, México); las numerosas escuelas familiares agrarias establecidas en diversos países, etc.

Centros educativos

a) Colegios y Clubes juveniles.

Cuando abrió sus puertas, en 1961, el Kianda Secretarial College (Nairobi, Kenia) era el único centro interracial femenino que existía en África. Doscientas alumnas obtienen cada año un diploma de Secretariado (taquigrafía y mecanografía, inglés y francés comerciales, contabilidad e informática, administración de empresas, etc.) o de Secretariado bilingüe - francés e inglés- en dos años. Por Kianda han pasado ya más de 7.000 alumnas, de ellas un 70% kenianas y el resto procedentes de 48 países, 28 de ellos africanos. Un 10% de las alumnas gozan de becas. Colocadas en cuanto terminan, pueden ayudar enseguida a su familia que, a menudo, no cuenta con otros recursos (muchas de ellas proceden de familias numerosas campesinas). A causa de la formación espiritual que reciben en el College, el número de familias cristianas está aumentando en Kenia. Las alumnas imparten también cursos de alfabetización de adultos y visitan a las personas necesitadas. El claustro de profesoras está compuesto en gran parte por antiguas alumnas y se forma en Milikiwa, un centro dependiente de Kianda. El College ha colaborado también en la creación de un centro similar en Lagos (Nigeria): el Lagoon College.

En 1967 se inauguró en Nairobi la Kibondeni School de hostelería y ciencias domésticas. Setecientas alumnas, cada dos años, obtienen un "Certificate of Institutional Management". Dependiente de la escuela, funciona un Home Econonic Club, para jóvenes, y una residencia para antiguas alumnas y empleadas del hogar: Watani Hostel. Está en proyecto un centro de especialización en hostelería.

En 1967 se inauguró también Kianda Residente, con 50 plazas de capacidad. En ella residen estudiantes del Kianda College y de otros centros escolares. Por ella han pasado más de un millar de estudiantes (el 40% extranjeras y el 20% becarias).

En 1977 se creó Kianda High School, de enseñanza secundaria, con 360 plazas, que acoge alumnas kenianas y extranjeras (un 25%) de 15 nacionalidades. El colegio organiza anualmente un "French Essay Competition" y participa en festivales de música, concursos científicos, etc. También presta mucha atención a la formación de los padres y profesores. Una nueva etapa se franqueó con la inauguración en 1989 de Kianda Priinary School. Cuando esté completamente terminada, la escuela acogerá a 960 alumnas.

Kianda organiza, como otros centros, retiros espirituales, cursos de retiro, charlas de formación doctrinal básica, etc. que permiten a las alumnas profundizar en la fe católica e irradiarla.

La Kilnlea Agricultural School abrió sus puertas en Tigoni en 1992. Da una formación profesional a chicas jóvenes con ocho años de estudios primarios: micro agricultura, corte y confección, cocina, con vistas a la creación de cooperativas o a involucrarse en iniciativas privadas.

La "Seido Foundation for the Advancement of Education" estableció en Ashiya (Japón) el Seido Language Institute, que abrió sus puertas en 1961. Su laboratorio de idiomas tiene capacidad para 70 alumnos, pero el número de matriculados anualmente es de 1.500 -hombres y mujeres- que acuden dos días por semana o siguen cursos intensivos o escalonados. El Instituto enseña inglés (95%), francés, español y alemán mediante un método original adaptado a las dificultades propias del japonés. Dicho método ha sido adoptado por más de 600 centros de idiomas en todo el país. Seido cuenta también con un departamento de ediciones que publica libros de texto, el método de inglés en cassettes, una revista de documentación católica, un catecismo, libros de espiritualidad, etc. De Seido dependen, igualmente, un Club juvenil y el "Seido Summer Study Abroad Program", que permite a los estudiantes ser acogidos en el extranjero por familias católicas y seguir cursos de verano. Las cinco plantas del Seido Language Institute (ampliado en 1972), albergan además un Centro Cultural que permite realizar un apostolado muy amplio en un país en que los católicos son una pequeña minoría; sólo el 2% de las 17.000 personas que han estudiado en Seido lo son.

Las escuelas primarias y secundarias, Nagasaki Seido para chicas y Mikawadai para chicos, tienen un total de 700 alumnos en Nagasaki, un tercio de los cuales es católico.

Otros colegios y clubes juveniles: Club Turey (Puerto Rico); Tamezin Club (Londres); Ganunda Boy's Club (Montreal, Canadá); Club de Valk (Maastricht, Holanda); Frontier Club (Roseville, Australia); Club Montelar (Madrid); Club Xenon (Lisboa); Club juvenil Yalam (Hermosillo, México); Centro de estudios para la mujer (Bruselas, Bélgica); Colegio Los Pinos (Quito, Ecuador); Strathinore College (Nairobi, Kenia); The Heights (Washington); Gaztelueta (Bilbao); Viaró (Barcelona); Retamar (Madrid); etc.

b) Residencias de estudiantes

Warrane College es uno de los siete "Colleges" con que cuenta el campus de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sydney. Inaugurado en 1970, Warrane es el primer "College" de Australia dirigido por universitarios católicos que realizan su tarea con sentido profesional. Su construcción estuvo financiada por el Estado (75%) y por aportaciones privadas (25%). Desde su inauguración han pasado por él más de 2.500 estudiantes de 40 países; una tercera parte han gozado de becas de estudio, estatales en su mayor parte.

Warrane cuenta ya con tradiciones que le confieren un estilo propio. Una de ellas es la semana de orientación universitaria que precede a la apertura del curso académico, dirigida sobre todo a los nuevos residentes procedentes de diversos países de Asia y de Oceanía. Estudiantes de los últimos cursos colaboran en el programa de introducción a la Universidad. Otra tradición es la elección del deportista de la semana entre los residentes (unos 200) que más brillantemente han defendido los colores del "Warrane" en las competiciones que se desarrollan entre los "Colleges" en más de veinte especialidades deportivas.

La mayor parte de las actividades del "College" tienen por objeto completar los estudios que se siguen en la Universidad y consisten fundamentalmente en programas de tutorías que abarcan más de 30 materias de ocho facultades. Hay también programas de orientación profesional sobre las salidas que ofrecen las distintas facultades.

Numerosos residentes y no residentes, incluso no católicos, asisten a los medios de formación espiritual que facilita el "College". Los residentes participan además en cursos de catequesis en escuelas locales y visitan a los enfermos y a los ancianos.

La vida cultural de Warrane College responde a las iniciativas de los residentes: tertulias, debates, veladas musicales, festivales, excursiones, sesiones cinematográficas, etc., sin contar las fiestas que se organizan con motivo de los santos y cumpleaños de los residentes. También se celebran cursos de verano sobre ordenadores, cursos de inglés y programas variados para extranjeros (caledonianos, etc.). Otras residencias de estudiantes y colegios mayores: Studentenheirn Wdhring (Viena); Centro Cultural Pineda (Barcelona); Centro Universitario Ciudad Vieja (Guatemala); Laytton Study Center (Brookfield, EE.UU.); Netherhall House (Londres); Colegio Mayor Alcor (Madrid); Imoran Study Center (Lagos, Nigeria); Residence Universitaire Steenberg (Lovaina, Bélgica); Studentenheirn Schweidt (Colonia); Centro Estudiantil Miravalles (San José de Costa Rica); Grandpont House (Oxford); Centro Universitario Montefaro (Montevideo); Tanglaw University Center (Manila); Residenza Universitaria Internazionale (Roma); Centro Cultural Universitario Monteávila (Caracas); Residencia y Centro Cultural Alborada (Santiago de Chile); Riverview (Montreal, Canadá); Centro de Estudiantes Los Esteros (Guayaquil, Ecuador); Nullamore University Residente (Dublín); Residencia Universitaria Femenina Inaya (Bogotá); Studentenheirn Fluntern (Zürich); etc.

c) Universidades

La Universidad de Navarra empezó a funcionar en Pamplona en 1952. Actualmente cuenta con Facultades de Derecho, Medicina, Filosofía y Letras, Farmacia, Ciencias, Derecho Canónico, Teología, Eclesiástica de Filosofía, Ciencias de la Información y Ciencias Económicas y Empresariales, así como una Escuela Técnica Superior de Arquitectura, varios institutos (de Artes Liberales, de Lengua y Cultura españolas, de Ciencias Aplicadas, de idiomas) y escuelas (de enfermeras, de arquitectos técnicos). En San Sebastián radican la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial y el Instituto Superior de Secretariado y Administración. Desde su fundación han terminado sus estudios en la Universidad de Navarra 42.167 estudiantes. En el curso 1993-94, los matriculados eran 15.477, de ellos 1.323 extranjeros procedentes de los cinco continentes; 2.861 personas han participado en Programas Master y de Especialización y en otros estudios. Entre junio de 1993 y junio de 1994 se defendieron 188 tesis doctórales. El Servicio de Asistencia Universitaria gestionó 4.258 becas ante los organismos educativos competentes. Además, la Universidad, con cargo a sus propios recursos, otorgó bonificaciones y exenciones en la matrícula a 5.301 estudiantes. Por su parte, la Asociación de Amigos de la Universidad concedió 160 ayudas a alumnos que no pudieron conseguir otro tipo de becas.

Dependientes de la Universidad funcionan trece Colegios Mayores, con capacidad para unos mil quinientos estudiantes.

Las actividades culturales son muy numerosas: conferencias, exposiciones, concursos fotográficos y de poesía, teatro, actividades musicales, campeonatos deportivos, etc. Todos los centros de la Universidad promueven actividades de formación doctrinal y humana: cursos de teología, ciclos de conferencias, mesas redondas, tertulias, etc., destinadas a completar la formación científica de los estudiantes. La Capellanía de la Universidad, por su parte, organiza retiros espirituales, meditaciones, conferencias cuaresmales, etc., en distintos oratorios, tanto para los estudiantes y sus familias como para el claustro de profesores y el personal laboral y administrativo. Cobran especial relieve, por la masiva asistencia, la Novena a la Inmaculada y los actos del Mes de Mayo.

La Clínica Universitaria, dependiente de la Facultad de Medicina, goza de gran prestigio y dispone de casi 500 camas. En 1993 realizó 90.249 consultas, 12.600 pacientes fueron hospitalizados y llevó a cabo 7.737 intervenciones quirúrgicas.

En Barcelona funciona, desde 1958, el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), dependiente también de la Universidad de Navarra. En 1992, se inauguró

Una segunda sede en Madrid. Imparte cursos de perfeccionamiento empresarial, Master en economía y dirección de empresas, doctorado en ciencia de la dirección, etc. El IESE colabora con la Universidad de Harvard y ha adquirido reputación mundial; cerca de 10.000 alumnos han seguido ya sus programas. Entre el Programa Master y otros programas, en el curso 1993-94, se matricularon 953 alumnos.

La biblioteca de la Universidad cuenta con más de 650.000 volúmenes. Entre las publicaciones que edita la Universidad de Navarra, hay varias revistas especializadas: Anuario Filosófico, Anuario de Historia de la Iglesia, Comunicación y Sociedad, Ius Canonicum, Nuestro Tiempo, Persona y Derecho, Polideportivo, Publicaciones de Biología, Redacción, Revista de Edificación y Scripta Theologica.

Durante el verano se desarrollan diversas actividades: cursos de perfeccionamiento para diplomados, cursos intensivos de idiomas y de cultura española, encuentros de filosofía, seminarios de actualización en Derecho Canónico, etc.

Otras Universidades promovidas por el Opus Dei son las de Piura, en Perú; La Sabana, en Colombia; Panamericana, en México; Austral, en Argentina; de los Andes, en Chile; y el Libero Instituto Universitario Campus Bio-Medico, en Roma. En octubre de 1984 se erigieron en Roma secciones de las facultades de Teología y Derecho Canónico dependientes de la Universidad de Navarra, bajo el nombre de Centro Académico Romano de la Santa Cruz. Luego se ha añadido la Facultad de Filosofía, que junto con la de Teología ha adquirido autonomía desde el 9 de enero de 1990 constituyendo el Ateneo Romano de la Santa Cruz. El Ateneo publica las revistas Annales theologici, Ius Ecclesiae y Acta philosophica.

Centros de promoción de la mujer y centros de encuentros

En una antigua hacienda de la época colonial se ha instalado el Centro de encuentros de Montefálco (Estado de Morelos, México), que abrió sus puertas en 1952. Formado por tres edificios, puede alojar a 110 personas: intelectuales, amas de casa, estudiantes, empleadas del hogar, obreras, secretarias, etc. Desde su apertura han pasado por él 65.000 personas, más de 5.000 al año. Las actividades -encuentros culturales, deportivos o de estudios, ciclos de formación profesional, cursos de retiro espiritual, etc. son organizados por otras labores corporativas del Opus Dei en México.

En 1956 se inauguró el Centro de Estudios Montefalco, que enseña tareas domésticas en cursos de dos años. Las 40 alumnas que allí residen gozan de una media beca que les proporciona un grupo promotor; el resto de los gastos los cubren con las actividades que llevan a cabo. También dan, a su vez, cursos de formación en los pueblos de los alrededores, e intervienen como monitoras de las alumnas de la Escuela femenina de Montefalco, inaugurada en 1958 como escuela rural, a la que en 1969 vino a unirse la "Telesecundaria" (cursos de enseñanza secundaria en tres años retransmitidos por televisión) y en 1978 la Escuela Normal para educadoras (cuatro años, 135 alumnas), convertida en 1986 en bachillerato de administración. Por la Escuela femenina de Montefalco han pasado ya más de 3.000 alumnas. La matrícula es muy barata, pues la escuela cuenta con la ayuda periódica de un grupo promotor. Junto a la formación profesional y religiosa, se da gran importancia a los detalles de buena educación (higiene personal, limpieza del hogar, preparación de los alimentos, dignidad en el vestir, etc.) y a las virtudes humanas: simpatía, fortaleza, templanza, laboriosidad, responsabilidad, buen humor, etc. La Escuela participa en actos oficiales de ámbito local, regional y nacional: competiciones deportivas, exposiciones artísticas, concursos literarios y de otras disciplinas (física, química, ciencias sociales, biología, etc.). Además contribuye activamente a elevar el nivel de vida social, cultural y espiritual de las campesinas de veinte pueblos del valle de Amilpas.

El Club Tonanzeyo reúne a unas 200 jóvenes de los pueblos vecinos; imparte cursos de música, artesanía, economía doméstica, corte y confección, socorrismo, etc., así como charlas de formación espiritual y humana.

Como fruto de todo este trabajo, más de un millar de madres de alumnas y de mujeres de los alrededores reciben en Montefalco, o en sus propios hogares, cursos de puericultura, de higiene, de socorrismo, de economía doméstica, etc., y también de moral y doctrina católica. Unos 500 niños son preparados anualmente para la Primera Comunión.

La Escuela Técnica de Hostelería Dosnon, en el Aisne (Francia), forma anualmente, desde 1970, veinte empleadas de hostelería en distintas especialidades. La Escuela es propiedad de una Sociedad anónima de inversiones para el desarrollo cultural e imparte enseñanzas con arreglo a los programas estatales: servicios de restaurante y de habitaciones, cocina, recepción, administración y dactilografía, higiene general y alimentaría, geografía turística, etc. Profesores especializados se encargan de las clases prácticas. Las alumnas pueden practicar también en hoteles de la región y de toda Francia que tienen relación con la Escuela. Dosnon garantiza una colocación a todas sus alumnas (veinte promociones han salido ya de la Escuela). Los padres de las alumnas, si lo desean, quedan asociados a la institución y pueden seguir cursos de iniciación pedagógica. Las antiguas alumnas, por su parte, siguen también en contacto con ella, sobre todo durante los primeros años de su vida profesional.

Cada alumna tiene una preceptora que la ayuda no sólo a resolver sus problemas escolares, sino también a adquirir una sólida formación humana y a beneficiarse de la vida en el internado. La Escuela influye en muchas personas gracias a los clubes juveniles que organiza en pueblos de los alrededores, la atención a personas mayores, los encuentros en vacaciones, las excursiones, etc. Quienes lo desean pueden asistir también a diversas actividades espirituales: charlas de formación, cursos de teología, retiros, etc.

Dosnon mantiene cordiales relaciones con las autoridades locales y con otras instituciones similares francesas y extranjeras.

Para las enseñanzas teóricas, la Escuela se beneficia de la proximidad del Centre de rencontres de Couvrelles, donde, a lo largo de todo el año, se desarrollan actividades culturales y de formación espiritual: coloquios, encuentros internacionales en el marco de la Oficina franco-alemana de la juventud, semanas de trabajo, simposios bajo el patrocinio de las Comunidades europeas, etc. Se ha hecho tradicional un encuentro que, durante la Pascua, reúne a decenas de jóvenes procedentes de toda Europa.

Otros centros de promoción de la mujer: L'Essor, centre de formation pour la femme (Montréal, Canadá); Instituto Superior de Ciencias sociales y Economía familiar (Bogotá); Centro de Estudiantes Tulpa (Quito); Instituto de capacitación profesional para la mujer "Los Campitos" (Caracas); Escuela Técnica de Formación profesional Besana (Madrid); Pum.laan School (Manila); Centro de Formación profesional para la mujer Condoray (Cañete, Perú); Centro Social Morro Velho (Sáo Paulo, Brasil);

Lexington Institute (Chicago); Lakefield Housecraft and Educational Centre (Londres); Instituto de Capacitación integral en Estudios domésticos (Buenos Aires); Fortbildungszentrumn fiir die Frau Buchenau (Viena); Escuela técnica de Hostelería y Hogar Montemira (San Salvador); Hanswirtschaftliche A usbildungsstihe Miingerdot (Colonia); Makiling Conference Center (Manila); Shellbourne Conference Center (Indiana, EE.UU.); Castello di Urio (Como, Italia); etc.

No hay que confundir las obras corporativas de apostolado de la Prelatura del Opus Dei con otras actividades educativas, culturales, de promoción humana, etc., que promueven o dirigen miembros del Opus Dei -solos o con otros colegas y amigos-, a título personal. Estos, en uso de su libertad, pueden, como es natural, dedicarse a labores de ese tipo, que constituyen precisamente su trabajo profesional. En tal caso, son ellos -y no la Prelaturaquienes asumen la responsabilidad tanto de los aspectos técnicos como de la orientación doctrinal y moral. La Prelatura del Opus Dei no adquiere responsabilidad jurídica o moral de ningún tipo en relación con estas libres actividades profesionales de sus miembros.