AUSTRALIA. El testimonio de otros

El 5 de junio de 1974, miércoles, un buen grupo de estudiantes universitarios, conducidos por un individuo vestido de diablo, marchó, en procesión funeraria, sobre el Warrane College, en la Universidad NSW, de Sydney. Cuatro porteadores encapuchados llevaban un ataúd cubierto con un paño mortuorio con esta inscripción: Opus Dei RIP. Otros, enarbolando cruces y cubiertos también con máscaras o capuchas, empezaron, en son de burla, a hacer un exorcismo.

Los artículos que se han publicado en Australia sobre el Opus Dei han hecho referencia casi siempre a este incidente. Un periodista llegó a decir que, a raíz del mismo, los miembros del Opus Dei fueron expulsados del campus. Otro aseguraba que se había abierto una investigación, pero sin especificar sobre qué ni hacer referencia alguna al resultado.

¿Qué sucedió realmente?

Hacía algún tiempo que se estaba fraguando una cierta hostilidad contra Warrane en el campus de la Universidad, a pesar de que los residentes del College no respaldaban la oposición a las normas disciplinarias del mismo, que eran la causa de la protesta. Es más, la mayoría de ellos habían firmado una carta al vicecanciller de la Universidad, Sir Rupert Myers, "rechazando" los ataques a Warrane y saliendo al paso de las críticas sobre sus líneas directrices. Antiguos residentes, padres y otras personas salieron también en defensa de Warrane.

A pesar de todo, la protesta siguió adelante. Tras quemar la efigie del director del College, el doctor Joe Martins, los manifestantes pidieron que saliera y les respondiera. Como no vieron satisfechas sus exigencias, cambiaron de táctica y se dirigieron al edificio de la cancillería, donde entraron y ocuparon un salón de actos. Allí se enfrentaron al vicecanciller en funciones, profesor V. C. Vowels, a quien los manifestantes pidieron que se acabase con la influencia del Opus Dei en Warrane.

El chivo espiratorio de los contestarios era uno de los directores del College que se había opuesto resueltamente a que los residentes llevaran mujeres a sus habitaciones, algo que estaba en abierta oposición a la nueva moral "ilustrada" que se reflejaba en Tharunka, el periódico de los estudiantes, el cual, además de predicar el nuevo evangelio de la liberación sexual, contenía material pornográfico y blasfemo.

Por aquella época, las protestas estudiantiles no eran raras. Había habido algunas importantes, tales como las relacionadas con la participación de Australia en la guerra del Vietnam. Sin embargo, en esos momentos faltaban pretextos que alimentasen las protestas de los movimientos radicales. Los periódicos universitarios de la época muestran que las causas de los conflictos estudiantiles en otros países eran ajenas a los estudiantes australianos, así que los radicales no tenían más remedio que provocar algún escándalo. En este contexto, escogieron como pretexto el "puritanismo" y "autoritarismo" de Warrane.

A medida que en la cancillería de la universidad los manifestantes se enfrentaban al vicecanciller en funciones, la verdadera naturaleza de la protesta aparecía cada vez más clara. Se trataba, sin duda, de una prueba de fuerza entre estudiantes radicales y la administración de la Universidad. Como luego diría Tharunka con orgullo, la manifestación había puesto de manifiesto que "los estudiantes pueden constituir una fuerza dentro de esta Universidad". Y aclaraba: "Mientras la Universidad esté controlada por fuerzas conservadoras, intereses financieros y directivos anticuados, los estudiantes nunca tendrán verdadero poder en la universidad". En aquella ocasión, la voluntad de los estudiantes prevaleció: el profesor Vowels les prometió que se abriría una investigación.

Al día siguiente, todos los periódicos de Sydney se hacían eco de los sucesos, y en las semanas que siguieron surgió un debate en la sección de cartas a los lectores. Un lector escribía: "No conozco nada del Warrane College ni del Opus Dei, excepto lo que he leído en su periódico (Tharunka). Sobre estas bases, sin más, la campaña anti-Opus Dei que viene haciendo tiene implicaciones más bien odiosas. Despojadas de retórica, las objeciones que Tharunka hace al Warrane College se reducen a: a) que es católico; b) que no deja que las chicas visiten a los estudiantes en sus habitaciones; c) que expulsa a los estudiantes por romper la reglas o promover la exhibición de películas pornográficas; d) que hay crucifijos en las paredes". El lector, Lawrence J. Dickson, seguía diciendo: "La retórica y las caricaturas (que adornaban el artículo de Tharunka sobre el College) evidencian la verdadera razón de la campaña. Los izquierdistas y los que apoyan la "libertad sexual" no toleran que nadie en el campus ose llevarles la contraria. Incluso no dudan en recurrir a la acción violenta de masas para echar del campus a los que disienten. ¿Es eso libertad académica?".

Cuando el vicecanciller, Sir Rupert Myers, regresó de un viaje por ultramar, comprobó que no le habían dejado otra alternativa que apoyar la investigación. Tras reunirse con el Consejo de Gobierno de la Universidad, nombró un comité. Hasta el líder de los estudiantes por entonces tuvo que admitir con un dicho australiano que el comité "estaba tan desequilibrado como la balanza de un carnicero".

La investigación comenzó el 8 de julio de 1974. Entre los miembros del comité había algunos profesores veteranos, el vicecanciller y un juez del Tribunal S Supremo, Mr. Justice Samuels, que no tuvieron con el College ninguna consideración especial. De hecho, en su informe hicieron constar que habían considerado más importante hablar con los que lo atacaban que con los que le defendían.

En sus conclusiones decían que las críticas al Warrane College estaban inspiradas por aquellos cuyas actitudes y creencias se oponían a la visión cristiana del Opus Dei. Rechazaban la idea de que la orientación de Warrane fuese estrecha y rígida como "un juicio gratuito que no se podía demostrar" y afirmaban que el colegio había sido fundado "para promover la educación y el desarrollo del carácter de acuerdo con los principios y los ideales del Cristianismo". El informe terminaba diciendo que la universidad, que había invitado al Opus Dei a establecer el College, no podía asegurar que sus fines no fuesen convenientes y merecedores de apoyo.

Tal vez el punto más interesante de todo el asunto fue el análisis que hizo el comité de la acusación de que el Opus Dei tenía unos objetivos y una filosofía de lo más ambiciosos y mundanos, acusación muy parecida a la que luego provocaría la investigación del Gobierno italiano en 1986. Las conclusiones del comité no dejaban lugar a dudas: "No tenemos ninguna prueba que apoye la sugerencia de que el Opus Dei ha hecho uso de su posición en el campus para ejercer influencia sobre ninguna institución de la universidad. Tampoco hay prueba alguna que justifique la conclusión de que el Opus Dei, dentro o fuera del campus, sea una organización que trate, a hurtadillas y en secreto, de derribar las instituciones existentes o de infiltrarse en ellas con objeto de obtener, para sus fines, posiciones de poder y puestos de responsabilidad".

La encuesta añadía que lo único que mostraba la documentación acumulada era que el Opus Dei era "la organización de apostolado seglar que afirmaba ser".

Así concluyó todo. No hubo más protestas.

Warrane College, que pertenece a una sociedad sin fines lucrativos, E.D.A. (Education Development Association), está gobernada por un Consejo de ocho miembros que incluye algunos que no son del Opus Dei y ni siquiera católicos. Según el vicario regional del Opus Dei en Australia y primer capellán del Warrane, John Masso, la idea que inspira todo lo que se hace allí está expresada en un repostero que cuelga de una de las paredes de la biblioteca: "Que os améis unos a otros", el gran mandamiento. Los directivos de Warrane exhortan a los estudiantes a ver sus futuras profesiones como un servicio a los demás y a crear en el colegio un ambiente familiar. Los residentes tienen preceptores, pero, además, los más veteranos ayudan a los más jóvenes en sus estudios. Por la noche, después de la cena, se reúnen en tertulia. A lo largo del año se celebran diversas fiestas, y las prácticas deportivas son habituales. También se anima a los padres a participar en la vida del College, y todos los años se les invita a pasar en él un fin de semana para que lo conozcan por dentro.

A pesar de los problemas que tuvo en el campus en sus comienzos, Warrane ha tenido buena acogida por parte de la opinión pública. Una vez por semana lo visitan personalidades relevantes de la vida pública australiana para exponer un tema de actualidad a los estudiantes: miembros del gobierno, empresarios, industriales, deportistas, artistas, periodistas... Entre ellos, el que luego sería tesorero federal en el Gobierno laborista de Hawke, Mr. Paul Keating; el fiscal general en el mismo Gobierno, Mr. Liónel Bowen; el diseñador de la quilla del Australia II, el yate que ganó la Copa de América, Ben Lexen; el caricaturista Larry Pickering; y-muchos otros. Además de su labor con estudiantes universitarios, Warrane organiza competiciones deportivas para estudiantes de segundo grado y cursos de orientación universitaria en campamentos para los estudiantes de áreas rurales.

A continuación ofrezco tres juicios de valor sobre Warrane emitidos por personas que no pertenecen al Opus Dei.

El periodista del Sydney Morning Herald Alan Gill publicó una serie de tres artículos sobre la labor del Opus Dei en Australia. En uno de ellos decía:

"He visitado Warrane cuatro veces y quedé impresionado por las excelentes condiciones de vida y de trabajo del College, la clara satisfacción de la mayoría de los residentes, el desarrollo del sistema de tutorías y el buen tono del ambiente."

Noel Ling, de 51 años, dignatario de la Iglesia presbiteriana y jefe ejecutivo del China Development Council, una compañía que trata de introducir la libre empresa en China, es un antiguo becario de Warrane College. Fue a vivir allí en 1978. "En cuanto los conocí (a unos miembros del Opus Dei) y vi lo que hacían, pensé que sus metas coincidían con las mías -dice-. Sin entrar en fundamentos teológicos, el principio general es el mismo y probablemente lo es también para todos los cristianos."

Noel se convirtió en recepcionista del Warrane porque quería tener un empleo que le permitiera tener más tiempo libre para pasarlo con su hijo. Luego se convirtió en becario. Dice que con el transcurso del tiempo ha hecho muchos amigos del Opus Dei y que ha viajado a otros países para estar presente en la ordenación sacerdotal de dos de ellos: Paul Grant y Tony Khoudair. Asegura que no trabajaba en Warrane por dinero -"uno no se hace rico allí"-, sino porque le gustaba el trabajo que hacía y los motivos por los que lo hacía. "Hay algunos puntos doctrinales, en el Opus Dei, que no son los de mi credo, pero procurábamos soslayarlos. De cien temas de conversación coincidíamos en noventa. De los diez restantes no necesitábamos hablar. Todo se reduce al hecho de que el Opus Dei tiene ideales y una forma de hacer las cosas que yo admiro."

El doctor Ben Haneman, de 63 años, es médico, judío y miembro de su sinagoga local. Es también miembro de E.D.A. y presidente de la Warrane Association. Cuando la controversia sobre el College estaba en su apogeo, el doctor Haneman escribió una carta al Sydney Morning Herald defendiéndolo así: "Para empezar, quiero dejar claro que soy judío y no católico, que soy socialista y que tengo una enorme simpatía y afecto por los estudiantes. Me convertí en miembro del equipo directivo del colegio porque tengo una tremenda admiración por la labor que desarrolla. Creo firmemente que no sólo hay lugar para el Warrane College en la Universidad de NSW,, sino también que la Universidad tiene necesidad de Warrane. Creo que ese College puede contribuir significativamente a la vida y obra de la Universidad.

Estoy convencido de que los que se oponen a Warrane lo han escogido porque su postura no es materialista, sino espiritualista. Pero nadie aceptaría esta explicación, afirman, en su lugar, que los estudiantes protestan porque no se admiten mujeres en las habitaciones de los residentes.

Cuando era joven -y he abandonado ya los cincuenta-la norma que Warrane mantiene ahora respecto a las mujeres era aceptada por todos como sumamente razonable. Sé que ahora muchos estudiantes no la aceptan, pero quien tenga necesidad de vivir en un college mixto puede residir en alguno de los otros seis que hay en el campus".

El doctor Haneman recordó, cuando hablábamos, las batallas que se libraron en tomo a Warrane en los años setenta: "Reinaba, ciertamente, una extraña psicología entre esa gente (los manifestantes). Algunos de ellos eran católicos que habían dejado de serlo, pero, por entonces, algunos protestantes abrigaban también un fuerte sentimiento anticatólico en este país. Mi esposa es protestante, pero yo siempre he pensado que la gente del Opus Dei estaba haciendo un buen trabajo. Y también desde un punto de vista más amplio, que Australia necesitaba la contribución del Opus Dei a su pensamiento. En un mundo tan materialista, era refrescante encontrar gente que pensaba de esa manera. Sin entrar en disquisiciones teológicas, estaba claro que eran sinceros, y daban muy buen ejemplo. Si Warrane es un estupendo college. Me sigue gustando visitarlo".

El Opus Dei inició su labor en Australia cuando dos sacerdotes, Jim Albrecht y Chris Schmidt, se instalaron allí en 1963, procedentes de los Estados Unidos. Poco más tarde llegaron cinco seglares de España y Estados Unidos. Un profesor de Ingeniería de la Universidad de NSW, el doctor Ron Woodhead, había conocido el Opus Dei en Boston, durante unas vacaciones el año 1960, y había escrito a Monseñor Escrivá pidiéndole que algunos miembros del Opus Dei fueran a trabajar a Australia. Sin embargo, no fueron hasta que el arzobispo de Sydney, cardenal Norman Gilroy, invitó al Opus Dei formalmente.

Los recién llegados alquilaron una casa en Silver Street, Randwick, y enseguida iniciaron una serie de actividades espirituales, entre ellas cursos de retiro y retiros para profesores y. estudiantes universitarios. Es cuando el cardenal Gilroy les cedió unos terrenos (en High St., cerca de la Universidad) en los que antes había unos establos. Los miembros del Opus Dei, con la colaboración de sus primeros amigos australianos, recaudaron fondos con los que financiaron la construcción del Nairana Cultural Center, inaugurado en 1965 con el propósito de preparar a estudiantes de segundo grado para el acceso a la Universidad.

Ese mismo año (1965) llegaron algunas mujeres del Opus Dei procedentes de Estados Unidos, España y Sudamérica. Poco después, el cardenal Gilroy pidió al Opus Dei ayuda para fundar un college residencial (que luego llamaría Warrane) en terrenos cedidos por la Universidad. El edificio de Nairana se convirtió en una residencia femenina y el Opus Dei quedó firmemente asentado en Australia. Además de Warrane y Creston, algunos miembros del Opus Dei iniciaron Dartbrooke y Westburne, sendos centros de estudios situados en Chatswood y Strathfield respectivamente, el Centro de formación Kenvale, en Lindfield, y un club femenino, Eremeran, en Lorne Avenue, Killara.

Dartbrooke Centre, en Chatswood, al norte de Sydney, en un centro de estudios para varones cuyo principal objetivo consiste en formar su carácter y su espíritu de servicio, procurando que dediquen parte de su tiempo a cuidar de los enfermos, los ancianos y los que están solos. También ayuda, a los que lo desean, a fortalecer su fe intelectualmente en clases de formación doctrinal-religiosa. El centro no constituye un club y quienes lo frecuentan no forman ningún tipo de asociación.

Westburne Study Centre tiene unas características muy parecidas. Ofrece tutorías en determinados temas y actividades que no figuran en los programas oficiales de estudios. También organiza competiciones deportivas, excursiones y visitas a marginados y ancianos.

El Eremeran Club, en Lorne Avenue, Killara, proporciona orientación y ayuda en los estudios a estudiantes universitarios, lecciones en diversas actividades artísticas y artesanas y excursiones a pie y a caballo. La banda de Eremeran compite todos los años en el Sydney Eisteddford.

El Kenvale Centre forma, a chicas que han completado sus estudios secundarios, en catering (comidas preparadas) y técnicas hospitalarias. El curso está avalado por el City and Guilds Certificate de Londres. Las estudiantes reciben un salario, y, una vez graduadas, están cualificadas para desempeñar empleos en catering, servicio doméstico, hoteles, hospitales, etc. Kenvale suministra también cursos breves hospitalarios. Uno de los objetivos básicos del centro consiste en poner de relieve la necesidad de considerar las tareas llamadas "serviles", sobre todo las del hogar, como un trabajo profesional tan digno como cualquier otro.

Father Masso comenta a ese respecto: "Ese trabajo del hogar no debería considerarse nunca como de segunda clase. Lo cual no quiere decir que la mujer ténga que limitarse a trabajar en su casa, aunque es importante que las casadas sobre todo reconozcan la enorme importancia que tienen las tareas domésticas y • que adopten hacia ellas una actitud profesional. Las mujeres que trabajan en el hogar nunca deberían tener complejo de inferioridad. Pueden hacer su tarea con dignidad si están bien preparadas, utilizando su inteligencia, su iniciativa y su creatividad. Por eso precisamente, las mujeres del Opus Dei se esfuerzan en tener iniciativas en este terreno, pues la gente tiende a olvidarlo, y las mujeres carecen por eso de aliciente para hacer un buen trabajo".

Las laboren corporativas del Opus Dei en Australia se financian lo mismo que las de otros países. El fundador del Opus Dei lo explica así en una entrevista que concedió al New York Times: "Cada centro se financia del mismo modo que cualquier otro de su tipo. Las residencias de estudiantes, por ejemplo, cuentan con las pensiones que pagan los residentes; los colegios con las cuotas que satisfacen los alumnos; las escuelas agrícolas con la venta de sus productos, etc. Está claro, sin embargo, que estos ingresos casi nunca son suficientes para cubrir todos los gastos de un centro, y menos cuando se considera que todas las labores del Opus Dei están pensadas con un criterio apostólico y la mayoría se dirigen a personas de escasos recursos económicos, que -en muchas ocasiones- pagan por la formación que se les ofrece cantidades simbólicas.

Para hacer posible esas labores se cuentan también con las aportaciones de los miembros de la Obra, que destinan a ellas parte del dinero que ganan con su trabajo profesional. Pero sobre todo con la ayuda de muchas personas que, sin pertenecer al Opus Dei, quieren colaborar en unas tareas de trascendencia social y educativa. Los que trabajan en cada centro procuran fomentar entre las personas individuales el afán apostólico, la preocupación social, el sentido comunitario que les llevan a colaborar activamente en la realización de esas empresas. Como se trata de labores hechas con seriedad profesional, que responden a necesidades reales de la sociedad, en la mayoría de los casos la respuesta ha sido generosa. Usted. sabe, por ejemplo, que la Universidad de Navarra cuenta con una Asociación de Amigos con unos 20.000 miembros.

La financiación de cada centro es autónoma. Cada uno funciona con independencia y procura buscar los fondos necesarios entre personas interesadas en aquella labor concreta."

Actualmente, los miembros del Opus Dei en Australia son unos trescientos, entre ellos nueve sacerdotes: Father Masso, Father Frank García, Father Rom Josko, Father Victor Martínez, Father Jerry Gehringer, Father John Flader, Father Max Polak, Father Paul Grant y Father Tony Khoudair. La mayor parte de los miembros no trabajan en labores corporativas del Opus Dei y ejercen las más variadas profesiones, unas científicas, académicas y altamente intelectuales, y otras manuales (carpinteros, peluqueros, etc.) Algunos miembros del Opus Dei han promovido por su cuenta la creación de colegios. Uno de ellos, para niñas, es Tangara, situado en Cherrybrook, al noroeste de Sydney; otro, para chicos, es Redfield, en Wahroonga. Ambos se fundamentan en la idea -enseñada por la Iglesia- de que los padres son los primeros educadores de sus hijos, por lo que mantienen estrecho contacto con los padres de los alumnos. Los capellanes de esos colegios son sacerdotes el Opus Dei, pero los responsables de la enseñanza, la administración y la orientación de los mismos son sus directores, no el Opus Dei.

Muchos de los ataques que se han lanzado contra el Opus Dei en muchos países han tenido eco en Australia, aunque ese eco se haya basado, en gran medida, en "el testimonio de otros". Ya nos hemos referido, con cierta extensión, a las acusaciones de secreto y de ambiciones humanas (políticas, económicas, etc.). Queda por examinar otra "acusación": la de que sus miembros se someten a penitencias extremas. La realidad es que, en este, terreno, el Opus Dei no tiene criterios propios. Sus miembros se limitan a seguir las enseñanzas de la Iglesia, como cualquier fiel católico corriente.

Nadie ha sugerido, que yo sepa, que los miembros del Opus Dei se impongan terribles penitencias, hasta el punto de hacerse daño de alguna manera. Al contrario, el Opus Dei, en este terreno, insiste en la moderación, en las mortificaciones en las cosas pequeñas, no en las grandes. Las preferidas son aquellas que van dirigidas a soportar con buen humor las molestias causadas por la convivencia diaria con otras personas, procurando hacer la vida agradable a los demás. Las mortificaciones que se suelen hacer consisten, por ejemplo, en tomar sólo un vaso de cerveza, no dos o tres, o en no ir a un partido de fútbol para llevar a la familia al campo. Es decir, cosas pequeñas que ayudan a vivir al cristianismo con mayor autenticidad.

Por lo que yo sé, el Opus Dei no es amigo de las grandes penitencias. Es muy difícil, por ejemplo, obtener permiso para ayunar durante algún tiempo. Se hace hincapié en que lo importante es la conversión del corazón, no soportar condiciones de vida muy duras. La orientación está reflejada en el punto 173 de Camino: "Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes... Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior".

Otra acusación aireada en Australia es que el Opus Dei crea divisiones en las familias. Sin embargo, una de las cosas que destacan de mis viajes es el empeño que tiene el Opus Dei en fortalecer los lazos familiares. En lo que llevamos dicho se ha visto claramente, en muchos casos, su preocupación por la familia y por la defensa de los derechos de los padres. Para completar el cuadro, he hablado con varios australianos sobre la influencia del Opus Dei en ellos y en sus familias. .

Mr. John Faehrmann es director de un instituto de enseñanza media de Sydney. Uno de sus tres hijos, Chris, que entró en contacto con el Opus Dei a través del Warrane College, se hizo miembro numerario del Opus Dei hace ya más de diez años. "Cuando empezó a interesarse por la Obra -dice Mr. Faehrmann-, me lo dijo sin más, y cuando decidió pedir la admisión volvió a hablarme del tema cara a cara, explicándome lo mejor que pudo el Opus Dei. No trató de ocultar nada. Me dio un ejemplar de Camino, que leí de cabo a rabo."

Mr. Faerhmann me dijo que su esposa y él estaban encantados con los efectos de su pertenencia a la Obra en Chris. "Antes parecía estar sobre ascuas, pero cuando se hizo del Opus Dei se serenó. Cuando se critica al Opus Dei, mi mujer suele comentar que a sus hijos no les ha descaminado.

Chris asiste a fiestas familiares siempre que puede. A Morna le gustaría que viniera con más frecuencia, pero cuando viene es muy cariñoso. Mi mujer aprecia mucho todas las atenciones que tiene hacia ella."

Quizá la mejor prueba de que Mr. Faehrmann está contento 'con la influencia que el Opus Dei ejerce sobre su hijo es que él mismo pidió en su día la admisión, lo mismo que otro hijo suyo, Peter. Y no es el único. Hay otros muchos padres que no sólo no están contrariados con que sus hijos sean del Opus Dei, sino que están encantados (yo diría que lo están en el 99 por 100 de los casos). Algunos de ellos, como la señora Limbers, incluso ha defendido públicamente al Opus Dei cuando ha sido criticado en los medios de comunicación.

Mrs. Rosheen Limbers entró en contacto con el Opus Dei a poco de comenzar su labor en Australia. Aunque ella no es miembro de la Obra, alguno de sus ocho hijos, sí. Otro que tiene diecisiete años, John, frecuenta regularmente el Dartbrooke Study Centre, que organiza excursiones, campamentos, fines de semana de estudios y otras actividades. En Dartbrooke se enseña también carpintería, aeromodelismo, mecánica, etc., así como a desarrollar buenos hábitos de estudio. Ofrece, además, la posibilidad. de conocer chicos de diferentes escuelas y ambientes. En 1987, durante las vacaciones escolares, organizó un viaje a Papúa-Nueva Guinea para ayudar a mejorar los hogares de los indígenas más pobres. Pero lo que más interesa al club, según sus directores, es rendir un servicio a los padres, a quienes se anima a participar en las actividades del centro y en las decisiones de sus hijos.

La señora Limbers asegura que, para ella, el Study Centre es como un amigo de la familia. "Los adolescentes, en estos días, están sometidos a terribles presiones del ambiente que les rodea, por lo que es una gran ayuda disponer de un lugar como el club, en el qué son motivados y reciben ideas claras. Oyen hablar de grandes ideales, de cosas como servicio, laboriosidad, etc. Y ven estas cosas encarnadas en otros chicos de su edad, lo cual es de gran efecto. John, por ejemplo, ha cambiado mucho en los últimos doce meses. Está menos reconcentrado, se interesa más por los demás. El estímulo que ha recibido en el club no podía tenerlo en la familia; los chicos tienden a empantanarse en casa. Contar con alguien que se interese por ellos de verdad es algo que no se paga con nada.

Paul, mi marido, que no es católico, opina lo mismo. Estamos convencidos de que podemos confiar a nuestros hijos en los centros del Opus Dei, en los que tenemos una confianza total. Los frutos que obtienen frecuentándolos son indudables. Se sienten más felices y mejoran tanto en la práctica de la fe como en la vida corriente; son más ordenados y se portan mejor en casa, haciendo más agradable la vida de familia."

La señora Limbers dice que los miembros del Opus Dei se han encargado de dar formación religiosa a sus hijos y que aprecia sobre todo la ayuda que recibió de la Obra para respetar la libertad de sus hijos cuando alguno de ellos dejó de practicar. "Si no me hubiese ayudado, creo que no hubiese podido respetarla. Me hubiese sentido amenazada. Necesitaba que alguien me dijera que no podía forzar la libertad de nadie, que aquello no era asunto mío, aunque como madre me preocupase mucho. No, no hubiese sabido que eso era lo que debía hacer, que su libertad era lo primero. Creo que esto es lo más valioso que he recibido del Opus Dei. Tanto más en cuanto que, luego, casi todos mis hijos han vuelto a la práctica de la fe."

La señora Limbers me habló también de las críticas que se habían hecho al Opus Dei en los medios de comunicación. "Me alteró mucho que la gente pudiese llamarse a engaño, porque para mí el espíritu del Opus Dei es de lo más humano. Cuando se le ha criticado, me he esforzado por aclarar las cosas. Nunca he oído un solo argumento coherente contra el Opus Dei. De ordinario, son todos emocionales. El más frecuente es el del secreto. Y lo más curioso es que los que lo esgrimen no quieren conocer la verdad. No quieren saber lo que es el Opus Dei. Mucha gente, sin embargo, reconoce el bien que hace y eso equilibra la balanza."

Paul y Ángela Quinn son de Sydney, pero han estado viviendo tres años en Hobart (Tasmania). Paul es músico, y Ángela, que ahora se dedica por completo a su familia, una experimentada logopeda.

Ángela se hizo del Opus Dei cuando tenía diecinueve años. Su marido no es de la Obra. Por eso le pregunté qué opinaba de que su mujer fuera del Opus Dei.

"Al principio -me respondió- me molestaba mucho el tiempo que dedicaba a las cosas espirituales. Era algo así como los celos de un padre hacia el hijo primerizo. Tenía celos del tiempo que Ángela dedicaba al Opus Dei, de que rezase tanto, -de que fuese a Misa todos los días. Con el paso del tiempo, me he acostumbrado a ello, y me parece bien. Incluso he ayudado a organizar varios retiros espirituales y cursos de retiro dados en Hobart por sacerdotes del Opus Dei. Yendo a algunos de esos retiros, me he convencido de que si se escucha lo que se aconseja en ellos y se pone en práctica, la felicidad matrimonial está asegurada.

Creo que, a medida que mi familia ha ido creciendo y yo madurando, he ido apreciando más las cualidades del Opus Dei y su papel en la sociedad. Por una parte, el Opus Dei es sumamente sensible a los valores familiares y por otra la sociedad lo es cada vez menos. Tal vez ésa sea una de las causas de que el Opus Dei no sea hoy tan popular como hace treinta años.

Supongo que otra de las cosas que me atraen del Opus Dei es que todos los miembros que he conocido son sinceros, una cualidad que es muy rara en estos días. Quiero decir que son felices, que tienen los pies sólidamente asentados en el suelo y que no se quejan. Cuando se les trata con frecuencia y siempre se les encuentra felices y abiertos, uno se da cuenta de que no es algo postizo. Sí, es su sinceridad, su naturalidad, lo que más me impresiona."

Y para terminar, he aquí algunos comentarios de Noel Ling, del que ya hemos hablado, sobre la acusación de que el Opus Dei aparta a los chicos de sus padres ("chicos", aquí, se refiere a muchachos de dieciocho años para arriba):

"Cuando mis amigos me han preguntado si era cierto, les he dicho que los padres, de ordinario, no quieren que los hijos se separen de ellos, aunque es algo inevitable en la vida. Cuando crecen se van yendo de una manera o de otra. Cuando un hijo o una hija decide responder a Dios con la entrega personal, si los padres no son católicos y no comprenden lo que es la vocación en la Iglesia católica, se sentirán como agraviados. Pensarán que les han arrebatado a sus hijos.

Los protestantes, en Asia, somos víctimas también de este tipo de quejas, porque los padres budistas de chicos que se hacen cristianos se quejan de que les arrebatamos a sus hijos. En Indonesia, Hong Kong y Singapur eso sucede con frecuencia. Y no es que les arrebatemos a los hijos, es que ellos deciden por sí mismos lo que quieren hacer. En el Opus Dei sucede lo mismo. No se les puede acusar de nada, son los chicos los que deciden. Comprendo perfectamente el punto de vista del Opus Dei y me doy cuenta de que no es posible explicárselo a un entrevistador de televisión que no quiere hacer caso de lo que se le dice.

Es una de las cosas que pongo de relieve ante mis amigos protestantes cuando me preguntan por qué me relaciono con el Opus Dei. Les digo que es porque quiero trabajar para Dios. Opus Dei significa "trabajo de Dios" y los miembros de la Obra que conozco son muy sinceros y sé que quieren de veras trabajar por Dios."