La “PARENTS' GUIDE TO OPUS DEI”

1. Qué es la Parents’ Guide?

El folleto titulado “Parents Guide to Opus Dei”, (Guía sobre el Opus Dei para Padres de Familia), elaborada por “Ad Hoc Alliance to Defend the Fourth Commandment” (Alianza ad hoc para la Defensa del Cuarto Mandamiento), tiene la intención de conseguir que padres de familia y otras personas eviten el contacto con el Opus Dei.

El autor del folleto hace serias acusaciones al Opus Dei, que son bastante más que críticas o meras expresiones de desaprobación personales. Acusa a la Prelatura de fraudes e ilegalidades deliberadas, contrarias no sólo a las leyes civiles y de la Iglesia, sino a la misma vida cristiana.

La mayoría de los lectores, aunque no conozcan a fondo el Opus Dei, perciben en seguida el carácter de prejuicio y de falta de mesura de este texto, que es un ataque contra una institución plenamente autorizada y aprobada por la Iglesia católica, y pone en tela de juicio tales aprobaciones.

¿De dónde surgen este tipo de acusaciones? El fenómeno de algunos padres que tienen dificultades para aceptar la vocación de sus hijos e hijas, aunque sean, como en este caso, mayores de edad, no es nuevo en la Iglesia. Con alguna frecuencia, hay padres que rechazan o que perciben negativamente el hecho de que sus hijos puedan ser llamados por Dios para servir plenamente a la Iglesia y a las almas. A veces, mientras admiten teóricamente la posibilidad de una vocación divina, hay padres que se sorprenden y se resisten a que Dios llame a sus hijos y a sus hijas a un camino concreto, diferente del que hubieran preferido para ellos.

Hay situaciones en las que la inquietud o preocupación de los padres es comprensiblepor ejemplo cuando son padres católicos que aceptan la autorizada voz de la Iglesia, y alguien en ese contexto les dice que sus hijos o hijas han sido engañados por una secta. El folleto de referencia cita frecuentemente un documento del Vaticano que define lo que es una secta (un grupo no aprobado por los Obispos y separado de la comunión de la Iglesia). Ante una acusación de este tipo, esto es lo primero que esos padres deberían preguntarse: ¿esta institución ha sido aprobada por la Iglesia?, ¿ha sido apoyada por los Papas y los Obispos?

Precisamente porque la Prelatura del Opus Dei ha recibido esas aprobaciones, y porque la Ad Hoc Alliance (editora de la Parents’ Guide) se presenta como un grupo de católicos creyentes, “preocupados y ofendidos” por el Opus Dei, la Oficina de Información del Opus Dei en Estados Unidos pensó que sería útil preparar esta respuesta oficial, que muestra la falsedad de sus acusaciones —y de sus recelos y miedos— acerca del Opus Dei.

Nuestro propósito no es discutir con el autor del folleto ni tampoco tratar de instruir a nadie acerca de la realidad de la vocación divina. Esta respuesta se limita a mostrar a los lectores que el autor tiene una idea completamente tergiversada del Opus Dei, y a tratar de explicar que su postura contra la Prelatura no es compartida por mucha gente razonable (en primer lugar, las autoridades legítimas de la Iglesia) que conocen la realidad directamente. Una detallada refutación, punto por punto, de las muchas falsedades que contiene la Parents’ Guide requeriría un tratamiento mucho más extenso.

2. El Opus Dei en la Iglesia

En la pág. 1 de Parents’ Guide se afirma que el autor (y sus colaboradores en la Ad Hoc Alliance) “han tratado de ser leales a la Iglesia, al Papa y a su Magisterio docente”. Esta afirmación se repite, al menos implícitamente, en varios párrafos a lo largo del folleto.

Sin embargo, a pesar de esas declaraciones, el autor adopta una postura contraria. Reconoce en distintos lugares que el Opus Dei ha sido aprobado por la Iglesia, pero desecha el dato como irrelevante (1) . En efecto, en diversos pasajes se sugiere que cualquier defensa que haga el Opus Dei apelando a su aprobación por la Iglesia no tiene sentido; la idea de que “el Papa lo aprueba” es para el autor una cláusula de estilo sin contenido, un “cliché anulador del pensamiento”, “una forma de no responder a una pregunta crítica” (pág. 37).

Ahora bien, el autor señala en la pág. 29 que “dejamos esta evaluación [si el Opus Dei es o no una secta] a las autoridades competentes de la Iglesia”. Parece que se quiera ignorar que la Iglesia ya ha juzgado repetidamente —y aprobado públicamente—, a lo largo de los años, al Opus Dei, sus fines y su naturaleza.

Desde sus comienzos, el Opus Dei recibió la aprobación y varias recomendaciones firmes, entonces de ámbito local, del obispo de Madrid, donde había nacido. El Opus Dei recibió la aprobación completa de su espíritu, medios y apostolados en 1950 por el Papa Pío XII; esta autorización llegó tras muchos años de estudios preparatorios, incluyendo una aprobación diocesana en 1941 y otras dos aprobaciones pontificias oficiales, en 1943 y 1947.

También el Papa Juan XXIII valoró favorablemente al Opus Dei y, entre otras cosas, encargó a esta institución el desarrollo de una labor apostólica en la misma ciudad de Roma, el denominado Centro Elis, con una parroquia aneja puesta bajo la responsabilidad de sacerdotes del Opus Dei. Cuando el Papa Pablo VI visitó ese centro en 1965, elogió la labor realizada en presencia de Mons. Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, y dijo: “Aquí todo, todo es Opus Dei”.

Poco antes de llegar a ser Papa con el nombre de Juan Pablo I, el Cardenal Luciani, en uno de los artículos que lo hicieron famoso, escribía: “La extensión, el número y la calidad de los miembros del Opus Dei, ha hecho pensar en no sé qué miras de poder, o férrea obediencia de gregarios. Lo contrario es lo verdadero: sólo existe el deseo de santificarse, pero con alegría, con espíritu de servicio y con gran libertad”.

El apoyo y aliento que Juan Pablo II ha dado al Opus Dei son bien conocidos; lo que quizá es menos conocido son las muchas veces que se ha reunido con miembros jóvenes de la Prelatura y les ha transmitido su aliento. En una de esas ocasiones, por ejemplo, les dijo: “El vuestro es un gran ideal”.

El proceso de beatificación del fundador del Opus Dei fue alentado por los tres últimos Papas. Y fue Juan Pablo II quien, el 9 de abril de 1990 le declaró, de modo solemne, Venerable, indicando así que había vivido las virtudes cristianas en grado heroico. Mediados los años 80, el Papa pidió al Opus Dei que estableciera en Roma el Ateneo Romano de la Santa Cruz, una institución para estudios superiores de Filosofía y Teología, fundada en Roma en años recientes (2) . El Santo Padre, personalmente, ha ordenado sacerdotes a más de doscientos miembros de la Prelatura del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 Juan Pablo II ordenó Obispo al entonces Prelado del Opus Dei, monseñor Álvaro del Portillo (3) .

Bajo la guía del Papa Juan Pablo II, se llevó a cabo un completo estudio del Opus Dei, desde 1979 hasta 1982, que terminó con la erección de la Obra como Prelatura personal, el 28 de noviembre de 1982. Como parte de este estudio, la Santa Sede consultó a más de dos mil Obispos del mundo entero. El estudio también incluyó el examen de varias acusaciones difamatorias hechas al Opus Dei en las décadas pasadas, incluyendo las que aparecen en la Parents’ Guide. Contadas veces una institución de la Iglesia ha sido objeto de un estudio tan pormenorizado.

En la solemne Constitución Apostólica que erigió formalmente al Opus Dei en Prelatura personal (Ut sit, 28-XI-82), la Santa Sede califica el carisma fundacional del Opus Dei como “de inspiración divina” y se felicita por el crecimiento que ha tenido, “con la ayuda de la gracia divina”, de modo “que se ha difundido y trabaja en un gran número de diócesis en todo el mundo”.

Los Estatutos oficiales de la Prelatura (1982) no cambiaron la relación entre el Opus Dei y los Ordinarios diocesanos. Los directores de la Prelatura deben obtener permiso del Obispo diocesano antes de comenzar el trabajo apostólico en una diócesis, y también antes de establecer cada nuevo centro en la diócesis. También se asegura que los miembros de la Prelatura conocen bien las directrices pastorales dadas por el Obispo, y que las llevan a la práctica. La autoridad del Prelado abarca únicamente el ámbito que corresponde a los fines propios de la Prelatura: la convicción de la llamada a la santidad y al apostolado, a través del trabajo diario y la vida cotidiana, en todos los estratos de la sociedad. Por lo demás, los fieles de la Prelatura permanecen sujetos a la jurisdicción del Obispo diocesano en todas aquellos ámbitos relacionados con la pastoral ordinaria que afectan a los demás fieles laicos de la diócesis.

De hecho, la inmensa mayoría de los Obispos de las diócesis en las que trabaja el Opus Dei han agradecido y continúan agradeciendo la ayuda que les prestan los fieles de la Prelatura. Y además, en muchos casos les encomiendan tareas de especial responsabilidad en su diócesis. Por ejemplo, en Boston el Cardenal Law pidió que un sacerdote de la Prelatura se encargase de la capellanía de un hospital; en Chicago, el Cardenal Bernardin confió a sacerdotes del Opus Dei una parroquia en el centro de la ciudad; el Cardenal Hickey, de Washington D. C., nombró a un sacerdote de la Prelatura como miembro del Consejo Presbiteral... (4)

Así pues, no sólo el Papa anima y alienta al Opus Dei (5) . También muy distintas autoridades de la Iglesia Católica, en todo el mundo, han aprobado su espíritu numerosas veces, en declaraciones formales y autorizadas, y han asegurado su lealtad a la jerarquía; han confirmado, en consecuencia, a la Prelatura del Opus Dei en el lugar que le corresponde en la estructura jerárquica de la Iglesia (6) .

3. Las fuentes de la Parents’ Guide

Los testimonios a favor de la Prelatura proceden de fuentes fiables, fidedignas, y con frecuencia incontrovertibles: de los cinco últimos Romanos Pontífices, de centenares de Obispos, de sacerdotes y religiosos; y de toda clase de gente, católicos y no católicos. Cientos de miles de padres de familia y otros parientes de fieles de la Prelatura o personas cercanas a sus apostolados, testifican el bien que les hace a sus hijos, y a ellos mismos, el Opus Dei.

El gran apoyo que encuentra el espíritu del Opus Dei en todo el mundo se puede ver, entre otros lugares, en las muchas publicaciones y escritos acerca del Opus Dei, incluidos varios documentos papales. Sólo una parte muy limitada de estos trabajos ha sido incluida en la págs. 45-47 de la Parents’ Guide. A las personas que deseen obtener más datos acerca del Opus Dei les recomendamos que lean esos trabajos, que encontrarán no sólo en los centros del Opus Dei, sino también en la mayoría de librerías, para que juzguen por sí mismas.

En contraste con este apoyo al Opus Dei, las aseveraciones de la Parents’ Guide —incluyendo sus acusaciones de actividades ilegales o poco éticas— se toman de hechos distorsionados, artificialmente sacados de contexto, o simplemente imaginados.

Conviene tener en cuenta los siguientes datos:

  • De los once miembros que aparecen en el llamado Comité Consultivo (pág. 9) de la Alliance Ad Hoc sólo dos personas tienen o han tenido hijos en el Opus Dei. Pues bien, ni esas dos personas ni el propio autor pueden afirmar que sus hijos fueran admitidos en el Opus Dei antes de los 18 años, ni que hubieran hecho un compromiso voluntario de por vida en el Opus Dei antes de los 23 años.
  • Para dar una cierta apariencia de legitimidad a sus aseveraciones, el autor cita a varios Papas (especialmente a Juan Pablo II), así como textos de los Padres de la Iglesia, párrafos de documentos oficiales de la Iglesia y pasajes de la Escritura. Por el contrario, ninguno de esos pasajes dice nada, ni siquiera implícitamente, que pueda considerarse una crítica hacia el Opus Dei. Es más, con mucha frecuencia son textos que podrían ser utilizados para apoyar el espíritu del Opus Dei, si se eliminan las manipulaciones que han sufrido. En contraste con lo anterior, que es fácilmente verificable, el autor afirma (pág. 39) que el Opus Dei utiliza las Sagradas Escrituras “distorsionando[las] para engañar”. Además, y como ya se ha dicho antes, el autor califica cualquier declaración papal que sea favorable al Opus Dei como simple “cliché anulador del pensamiento” (p. 37).
  • Las citas de Camino, uno de los libros escritos por el fundador del Opus Dei, son presentadas por el autor con interpretaciones siniestras, que no están evidentemente en el texto original. Cualquier persona razonable verá, sin duda, que cada una de esas citas se refiere a detalles concretos de la ascética cristiana. Y coincidirá en su interpretación con la que dio la Comisión del Vaticano que investigó tanto ése como los demás escritos suyos en el transcurso de su Causa de Beatificación. Esa Comisión, en efecto, estudió minuciosamente todos los escritos de Mons. Escrivá de Balaguer. Y a su término, en 1990, como ya hemos dicho, el Papa Juan Pablo II declaró Venerable al fundador del Opus Dei (7) .
  • El autor cita repetidamente un trabajo titulado Vocación (publicado en España en la colección Mundo Cristiano), de José Luis Soria, sacerdote de la Prelatura, y lo llama “manual de proselitismo” del Opus Dei (pág. 40). Esa publicación es un pequeño folleto, difundido entre todo tipo de público, que trata de la vocación a servir a Dios en términos generales, incluyendo la vida sacerdotal y la religiosa. De hecho, no existe en el Opus Dei un “manual de proselitismo” ni nada que se le parezca. La existencia de tal documento, como también la llamada “Agenda oculta” o “Estatutos Secretos”, son puras invenciones.
  • El autor también cita un libro inglés titulado The secret world of Opus Dei (El mundo secreto del Opus Dei), de Michael Walsh (p. 47). El autor es un ex sacerdote jesuita, y el libro una simple recopilación de falsedades que se han dicho contra el Opus Dei. Se trata de un libelo que acusa al Opus Dei, por ejemplo, de fraudes, crímenes diversos, conspiración criminal, traición, homicidio, gangsterismo político y hasta de secuestro de niños en Perú para venderlos en EE UU. El autor no ofrece ninguna prueba que apoye estas graves acusaciones; simplemente se limita a repetir rumores insostenibles, muchos de los cuales tienen su origen en publicaciones anticatólicas. Resulta irónico (y al mismo tiempo significativo) que el autor de la Parents’ Guide sitúe un libro así entre la bibliografía recomendada, junto a dos obras de Santo Tomás de Aquino y San Agustín, bajo el epígrafe “Otras fuentes” (p. 46-47).
  • La fuente más utilizada por el autor es, sin duda, John Roche. Las afirmaciones de Roche aparecen continuamente en Parents’ Guide y esta persona es presentada (pág. 48) como una fuente de “material inédito”, entre el que se incluyen citas supuestamente textuales de Crónica, una publicación para los fieles de la Prelatura. Desde hace muchos años, John Roche se ha dedicado a realizar todo tipo de afirmaciones calumniosas contra el Opus Dei. Acusa también a la Prelatura de cometer crímenes y delitos públicos de todo tipo —incluidas detenciones y secuestros, coacciones e intimidaciones— como también violaciones del Derecho Canónico (por ejemplo, ordenaciones sacerdotales hechas por la fuerza). Son, desde luego, cargos absolutamente falsos. Para una mayor información, puede acudirse a nuestra Oficina de Información de Estados Unidos.
  • Todas las citas textuales atribuidas a la revista Crónica, que aparecen en Parents’ Guide, proceden del mencionado John Roche. El autor de Parents’ Guide, desde luego, no las ha obtenido directamente del Opus Dei. Esos textos son citados siempre fuera de su contexto, o bien han sido torpe e inexactamente traducidos; o, en algunos casos, han sido completamente inventados.
  • Debe añadirse que, para defenderse de las acusaciones criminales de estas dos fuentes principales de Parents’ Guide (M. Walsh y J. Roche), un miembro de la Prelatura presentó ya hace años una querella ante la Justicia civil en Munich (República Federal de Alemania). El juicio fue ganado por esa persona del Opus Dei: el día 22 de noviembre de 1985, el Tribunal de Munich declaró oficialmente que las acusaciones contra el Opus Dei no tenían “ningún fundamento de hecho”, y prohibió, bajo pena de multa, repetirlas públicamente.
  • Por otra parte, las acusaciones contra el Opus Dei realizadas por J. Roche, así como, en realidad, todas las acusaciones sobre conductas contrarias a la ética que formula la Parents’ Guide, ya habían sido examinadas (y rechazadas) con anterioridad por la Santa Sede, durante el intenso estudio que realizó desde 1979 a 1982, antes de la erección del Opus Dei como Prelatura personal. El mismo Roche pudo formular personalmente sus cargos, junto con otras personas contrarias al Opus Dei. Y sus declaraciones fueron examinadas también durante el proceso para la Causa de Beatificación de Mons. Escrivá. Así pues, las autoridades de la Iglesia han tenido oportunidad de evaluarlas y compararlas con hechos probados y otros testimonios jurados. Los cargos presentados por Roche fueron desechados uno por uno, por no encontrarse en ellos ningún fundamento que los avalara.
  • Así pues, el autor de la Parents’ Guide no ha sido justo ni razonable al usar sus fuentes de información, que resultan evidentemente partidistas. Ha ignorado las declaraciones oficiales de la Santa Sede —incluyendo las del Papa Juan Pablo II, a quien cita sólo selectivamente cuando le conviene, y con frecuencia fuera de contexto— y ha formulado en su lugar acusaciones temerarias, procedentes de fuentes no confirmadas y evidentemente insostenibles: acusaciones que, como hemos dicho, han sido declaradas sin fundamento, tanto por tribunales civiles como por la misma Iglesia.

4. La libertad de los fieles del Opus Dei

A lo largo de la Parents’ Guide, la acusación principal que se formula es que la Prelatura actúa indebidamente en contra de los principios éticos, con respecto a la libertad de personas jóvenes. La acusación de que el Opus Dei “recluta” [sic] a jóvenes de 12 años de edad (p. 32) es enteramente falsa y absurda. La verdad sobre este punto es que la Prelatura respeta meticulosamente la moral individual y colectiva y los derechos civiles y eclesiásticos de sus miembros, como también respeta a todas las personas, incluyendo a padres y familiares.

Aunque ya ha sido publicado en multitud de ocasiones, para que no quede duda:

  • El Opus Dei nunca niega información a las personas que la solicitan razonablemente y tienen derecho a ella. Esta es la praxis habitual que sigue la Prelatura.
  • En contra de lo que la Parents’ Guide sugiere (pág. 50), todas las actividades y centros del Opus Dei son claramente identificables como tales. La relación con la Prelatura está explícitamente incluida en las publicaciones destinadas a informar a un público general sobre las actividades de esos centros.
  • Los programas del Opus Dei dirigidos a la formación de gente joven tienen el objetivo único de colaborar con la Iglesia en su tarea educativa y catequética. Estos programas y actividades forman parte de la misión que la Santa Sede ha confiado de modo explícito al Opus Dei, y son conocidas y aprobadas por la Jerarquía de la Iglesia, en todas las diócesis donde trabaja apostólicamente la Prelatura.
  • En la gran mayoría de los casos, estos programas formativos han sido solicitados explícitamente por padres de familia —algunos miembros del Opus Dei, otros amigos y colaboradores—, para sus hijos y los hijos de matrimonios amigos. En cualquier caso, los menores de edad no pueden asistir a estos programas sin el consentimiento de sus padres.
  • Son muchos miles de personas, de todas las edades, las que participan en las actividades apostólicas del Opus Dei. De ese gran número, algunos —un pequeño porcentaje—, llegan a descubrir que Dios les llama a servir a la Iglesia y a buscar su propia santidad a través de la vocación al Opus Dei. Pero también muchas otras personas descubren a través de esas actividades que tienen vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. Y una inmensa mayoría simplemente profundizan en sus convicciones cristianas, que les serán útiles toda la vida. Como en cualquier otro camino de dedicación plena al servicio de la Iglesia, la vocación al Opus Dei se basa en una decisión personal, a la que se llega con entera libertad.
  • En ninguna institución de la Iglesia al hecho de que cada uno descubra que tiene una vocación determinada se interpreta como un “reclutamiento” [sic]. Se trata de una decisión muy importante, que requiere reflexión, oración, búsqueda de evidencias y una valoración prudente por parte de los implicados, incluyendo también, como es lógico, el juicio de los directores del Opus Dei. Las personas que expresan su deseo de incorporarse al Opus Dei tienen siempre la libertad de aconsejarse prudentemente con cualquier persona cualificada, incluidos sus padres, hermanos, familiares y amigos. Por otra parte, el largo proceso de incorporación al Opus Dei lleva consigo diversas decisiones, que todas las personas implicadas deben tomar cuidadosamente, para asegurar tanto como sea posible que el consentimiento del interesado es total, libre y profundo. No puede ser de otra manera, puesto que el compromiso con el Opus Dei, que se realiza en conciencia, significa necesariamente actualizarse de continuo, lo que exige un ejercicio constante y responsable de la libertad personal.

5. Incorporación, permanencia y salida del Opus Dei

Nadie puede incorporarse jurídicamente a la Prelatura hasta que ha cumplido al menos dieciocho años de edad, la mayoría de edad legal en casi todos los países. Lo cierto es que casi todas las personas que se incorporan al Opus Dei lo hacen después de haber cumplido los veinte o treinta años; y bastantes lo hacen aún más tarde.

No hay votos en el Opus Dei. El vínculo personal con el Opus Dei se realiza por medio de una declaración bilateral (la Prelatura y el interesado en presencia de dos testigos), en forma de contrato. Por esta declaración, la Prelatura se compromete a proporcionar al interesado su ayuda y orientación en los asuntos doctrinales, espirituales, ascéticos y apostólicos propios de la vocación al Opus Dei, y a cumplir las otras obligaciones que respecto a los fieles de la Prelatura se determinan en su derecho propio, como la atención pastoral por parte de los sacerdotes de la Prelatura (quedando siempre a salvo la libertad de los miembros para acudir a otros sacerdotes).

El fiel cristiano que desea incorporarse al Opus Dei —la otra parte del contrato— declara libremente que está decidido a buscar la santidad con la ayuda de Dios y a hacer apostolado de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, y se compromete a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de aquellos que le ayudan en el gobierno de la Prelatura, en aquellos asuntos que afectan al ámbito propio de su compromiso (no en otros ámbitos, como puedan ser los políticos, profesionales, culturales, sociales, etc.). El contrato dura un máximo de doce meses, hasta que es renovado (renovación que se realiza, como hemos dicho, en conciencia y sin testigos, durante al menos cinco años consecutivos). La incorporación al Opus Dei sólo podrá hacerse para toda la vida tras un mínimo de cinco años de renovación del contrato temporal. Este tipo de contrato fue autorizado explícitamente por el Vaticano por medio del decreto Prelaturæ personales, de la Sagrada Congregación de los Obispos (1982).

Antes de esa incorporación jurídica, los pasos previos siguen el itinerario siguiente:

  • Una persona que ha pedido formalmente ser admitida en la Prelatura, debe esperar como mínimo un período de seis meses antes de que se le conteste afirmativa o negativamente. Durante ese tiempo de espera, se le explican detalladamente los aspectos espirituales y prácticos del Opus Dei.
  • Al finalizar ese plazo, si continúa deseándolo y se cree que tiene realmente vocación, esa persona es admitida. A lo largo de los siguientes doce meses (como mínimo), se le explican de nuevo todos los aspectos que deberá vivir a lo largo de su vida, y se da respuesta a todos sus interrogantes. En todo este tiempo, a pesar de haber solicitado formalmente la admisión y de habérsele concedido, la persona interesada no está todavía incorporada jurídicamente a la Prelatura. Sólo al concluir este período (es decir, cuando ha transcurrido ya un año y medio tras haber solicitado la admisión), la persona interesada y los directores del Opus Dei pueden decidir de común acuerdo establecer el mencionado compromiso contractual, por un máximo de un año. Naturalmente han de juzgar en conciencia, en cada etapa, que se trata de una llamada de Dios para aquella persona concreta, dentro de las limitaciones que tienen los hombres para juzgar sobre estas cuestiones de conciencia. Finalmente, antes de realizar el compromiso contractual, debe verificarse explícitamente que la persona interesada: a) entiende plenamente los compromisos que va a adquirir, y b) celebrará ese contrato libremente.
  • A continuación, como se ha dicho, en los siguientes cinco años (como mínimo) cada miembro debe renovar voluntariamente su compromiso contractual para continuar en la Prelatura. Si no hace esta renovación, automáticamente deja de pertenecer al Opus Dei.
  • Después de este período inicial mínimo de cinco años (por tanto, a la edad de 23 años, al menos), cada miembro puede realizar si lo desea el compromiso contractual para toda la vida, si están también de acuerdo en ello los directores del Opus Dei. De todos modos, a partir de ese momento, si alguien no se siente con fuerzas y no desea continuar, debe decirlo, y el Opus Dei siempre permite la suspensión del contrato. Naturalmente, las autoridades de la Prelatura, ante una situación de este estilo, sugerirán a esa persona que reflexione, igual que lo hizo antes de incorporarse, y que haga oración personal sobre esa cuestión, pero al final la decisión es responsabilidad del interesado. El Opus Dei respeta siempre la libertad de cada uno. Como es obvio, no es posible llevar a cabo una misión apostólica con personas que no estén satisfechas o se sientan infelices, porque así no pueden servir espiritualmente a sus semejantes. En casos como éste, lo mejor para la persona será su salida de la Prelatura.
  • Por otra parte, también debe señalarse que, a lo largo del proceso de incorporación jurídica al Opus Dei que se ha descrito, los miembros del Opus Dei no abandonan sus ocupaciones habituales. Continúan realizando su trabajo habitual (en el caso de los jóvenes, sus estudios) y relacionándose con sus colegas, y están sujetos, por tanto, a todas las influencias de la sociedad.
  • Es importante hacer notar que cada aspecto del espíritu del Opus Dei y de su vida apostólica (no solamente el proceso de incorporación) debe ser asumido libre y responsablemente por cada miembro. Cada persona busca personalmente, la santidad, y se empeña personalmente, en hacer apostolado, porque libremente lo desea, ya que libremente ha escogido hacerlo así cada día de su vida. La dedicación voluntaria es siempre necesaria, para sacar el rendimiento oportuno de los talentos personales y de los sucesos de la vida ordinaria, en el servicio de Dios y de la Iglesia. Por tanto, cualquier forma de coacción o intimidación es absolutamente incompatible con la vida en la Prelatura, que respeta plenamente el fuero interno de la conciencia: sus miembros, que no conciben el ejercicio de sus deberes personales sin libertad, no lo tolerarían.

6. Otras cuestiones

  • El Opus Dei es una institución públicamente erigida por la Iglesia en su seno, y públicamente reconocida por distintas legislaciones civiles como parte integrante de la Iglesia católica. No es una organización secreta ni nada que se le parezca, como sugiere el autor. La Prelatura está incluida en el Annuario Pontificio de la Santa Sede y en el Directorio Católico Nacional (en los EE UU) como también en los directorios diocesanos y, en cada país, en los boletines y prontuarios editados por las Conferencias Episcopales. También aparece en las guías telefónicas, y tiene oficinas de información pública en todos los países, para responder a inquietudes y proveer de información a quien esté interesado, incluidos periodistas y otros profesionales de la comunicación (8) .
  • La misión apostólica que la Santa Sede ha confiado a la Prelatura afecta esencialmente a la formación de la conciencia: se trata pues de un labor espiritual de carácter personal. Quien libremente la acoge la aplica, también libremente, a sus circunstancias personales, y actúa en consecuencia. Por consiguiente, el Opus Dei está obligado a respetar de un modo confidencial el derecho a la privacidad de las personas a las que ayuda en estos aspectos. De la misma manera que cualquier persona que conoce datos privados por su oficio o trabajo profesional sabe que debe guardar discreción sobre esos asuntos, los fieles del Opus Dei que atienden a los otros medios respetan la privacidad de sus miembros y de las demás personas que participan de las actividades que organiza.
  • En el artículo 89 de los Estatutos del Opus Dei (1982), se prohibe explícitamente el secreto o cualquier otra forma de actividad clandestina.
  • El Opus Dei se rige por las leyes eclesiásticas que se refieren a las Prelaturas personales, y por sus Estatutos propios, sancionados por la Santa Sede en noviembre de 1982. Hace ya años que se publicaron los Estatutos, como anexos documentales de diversas obras: El itinerario jurídico del Opus Dei, de A. Fuenmayor y otros (1989) y El Opus Dei en la Iglesia, de P. Rodríguez y otros (1993). Cualquiera que desee leer los Estatutos puede hacerlo en esos libros, acudiendo a una librería.
  • Antes de 1982, el Opus Dei se regía jurídicamente por la legislación eclesiástica correspondiente a los Institutos seculares, una institución de derecho quasi religioso que requería votos a sus miembros. Como tal Instituto secular de derecho, se regía por una Constitución, sancionada en 1950. Ahora bien, el Opus Dei, de hecho, no fue nunca un Instituto secular ni en su carisma fundacional, ni en su espíritu, ni en su devenir diario, como ha reconocido la Santa Sede, que siempre respetó sus características laicales específicas. La configuración como prelatura personal no fue posible, sin embargo, hasta las reformas canónicas adoptadas en el Concilio Vaticano II.
  • Como se ha dicho ya, los fieles de la Prelatura pueden libremente dejar el Opus Dei en cualquier momento y por cualquier motivo. A lo largo de los años un cierto número de personas lo ha hecho, en la mayoría de los casos porque han juzgado que el Opus Dei no era realmente su vocación. Casi siempre este paso se ha realizado de un modo amigable. La gran mayoría de esos ex miembros, de hecho, han continuado como cooperadores del Opus Dei y han querido que sus hijos reciban formación espiritual de personas de la Prelatura. Muchos colaboran activamente en patronatos, colegios, clubs, residencias universitarios y otros trabajos apostólicos emprendidos por el Opus Dei.
  • Desafortunadamente, una pequeña minoría, por determinadas razones personales, mantienen una personal hostilidad hacia el Opus Dei, una hostilidad que, desde luego, no es recíproca por parte de la Prelatura. Esta actitud, insistimos, no es típica de los ex miembros: la inmensa mayoría de ellos niegan y repudian la actitud de estas otras personas.
  • Cualquier institución, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, puede experimentar dificultades con casos aislados de ex asociados, ex miembros, ex empleados, etc. Se trata de divergencias personales, con base real o imaginaria, que más tarde, si son personas imparciales, casi siempre saben situar en una dimensión adecuada y en su contexto real, tras un examen objetivo de los motivos de su disgusto.
  • En cualquier caso, a las personas del Opus Dei, naturalmente, les duele la falsa impresión que esas acusaciones aisladas causan, por mucho que sean infundadas. El Opus Dei reza por esos ex miembros y por la paz de su espíritu.
  • No debe extrañarnos que hechos de esta clase se produzcan en el devenir de la Iglesia. Muchas de sus instituciones han sido en sus inicios calumniadas y tachadas de “sectas” o de “herejías”: les ha sucedido a los Benedictinos, Dominicos, Salesianos, Jesuitas... y más recientemente, a distintos movimientos católicos. La misma Iglesia fue tildada inicialmente de secta, como el Cardenal John Henry Newman recuerda en su célebre Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, al describir cómo percibían la Iglesia del período de Nicea (s.IV) sus contemporáneos.

(1) Por ejemplo, de forma sorprendente el autor llega a afirmar en la pág. 37: “El Papa también aprueba a los carismáticos, a los jesuitas, a los franciscanos y a una gran variedad de grupos cuyas intenciones e ideales dicen ser católicos”.

(2) Con fecha 20 de julio de 1998, Juan Pablo II erigió este centro de estudios superiores eclesiásticos en Universidad Pontificia.

(3) El 17 de mayo de 1992 beatificó a Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer en la Plaza de San Pedro ante unos 300.000 peregrinos (conviene tener en cuenta que los miembros del Opus Dei no llegaban entonces a 80.000, y que, naturalmente, no todos pudieron asistir a aquella ceremonia). El proceso previo incluyó los testimonios de algunos ex miembros del Opus Dei que habían tenido una actitud activa en los años anteriores.

Al fallecer Mons. del Portillo, el Santo Padre nombró a Mons. Javier Echevarría Prelado del Opus Dei, y le ordenó personalmente Obispo en enero de 1995 en la Basílica de san Pedro, igual que su predecesor.

(4) Estos ejemplos fueron propuestos en la redacción original de la respuesta, redactada en Nueva York en 1991. En España son muy numerosos los nombramientos de sacerdotes de la Prelatura para realizar diversos encargos en las diócesis. Romana, boletín de la Prelatura, publica cada semestre una relación de los nombramientos.

(5) Por ejemplo, más recientemente, el 10 de marzo de 1996, en la inauguración de una nueva iglesia parroquial en Roma dedicada al Beato Josemaría Escrivá, Juan Pablo II dijo: “Hoy dedicamos vuestra parroquia al fundador del Opus Dei, que tanto hizo para difundir el ideal de la santidad. Amadísimos hermanos y hermanas, sabed hacer vuestro su programa de vida y de trabajo pastoral: vivir buscando la santidad y hacer comprender a toda persona con quien os encontráis, hombre o mujer, que está llamada a la plena comunión con Dios”.

(6) Por ejemplo, alrededor de 300 obispos en todo el mundo celebraron Misas de acción de gracias al cumplirse 70 años de la fundación del Opus Dei el 2 de octubre de 1998.

(7) Y lo beatificó en mayo de 1992.

(8) Semestralmente, se publica en inglés, italiano y castellano el boletín oficial de la Prelatura, Romana. Cualquier persona que lo desee, puede suscribirse, directamente o acudiendo a cualquier Centro u oficina de información del Opus Dei.

 

¿Qué es la Parents’ Guide?

Algunos errores e inexactitudes

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