Con ocasión del deporte

 

Índice del capítulo: La Escuela deportiva

El deporte ofrece muchas ocasiones para charlar con la gente y animarles a mejorar su vida y acercarse a Dios. Las oportunidades son muy frecuentes, porque los entrenamientos, campeonatos y viajes se suceden sin interrupción, y hay tiempo para charlar de todo. Al manifestarme como cristiano me preguntaban por la fe, me consultaban dudas, etc.

Durante aquellos años, gracias a Dios, fueron muchos los chicos que acabaron por dar un giro a su vida y acercarse a Dios. Y en muchos casos fue la familia completa.

Ellos veían que unos profesores eran del Opus Dei y otros no; y que, de los que eran del Opus Dei, unos estaban casados y otros permanecían solteros; y entre ellos, unos vivían en un Centro del Opus Dei y otros vivían con su familia o en otro lugar. A veces algún alumno me lo hacía notar y yo disfrutaba aclarándole esa lógica curiosidad.

Les explicaba entonces que algunas de esas personas del Opus Dei eran supernumerarios. Y que otros eran numerarios, que permanecen solteros, igual que los agregados, con la misma entrega todos, pero habitualmente con mayor disponibilidad para ir de un sitio a otro. Los agregados, en cambio, suelen permanecer por lo general —aunque hay todo tipo de situaciones— durante mucho tiempo en el mismo lugar, a veces la vida entera, y así aportan una estabilidad muy grande a las labores apostólicas en las que participan.

Les hablaba también de que el Fundador del Opus Dei soñó desde el principio con que hubiera muchos miembros del Opus Dei: unos, casados; otros, solteros. Donde Dios les llame a cada uno. Y les explicaba en relación con los agregados —como yo—, que el Padre soñaba con muchísimas personas, de todos los ambientes y de todas las profesiones, que llevaran la luz del Evangelio a los lugares en que se desenvolviera su vida. Los agregados pueden ser empresarios o profesionales de diverso tipo: desde trabajadores del metal a gente del campo; o médicos, o artistas, comerciantes, periodistas, etc. Desde guardias de tráfico a investigadores; o profesores de universidad; o del mundo de la publicidad o del espectáculo... En cualquier caso, su continuidad de muchos años en los lugares donde están, les facilita desarrollar un apostolado profundo y constante entre sus amigos, compañeros de trabajo, parientes y vecinos, que es tan propio del espíritu del Opus Dei.

Me acuerdo de lo que nos dijo el Padre en una ocasión, en una tertulia en Zaragoza , a unos cuantos agregados: «Os tengo envidia. Vuestra entrega a Dios es total y plena, como la mía. Pero podéis llegar más lejos» .