El Libro de Honor de Tajamar

 

Indice del capítulo: Tajamar que crece

Año tras año, Tajamar fue siendo cada vez más conocido en España y en el extranjero. No pasó mucho tiempo y ya era habitual ver, entre los edificios de aulas y talleres, a grupos de visitantes que observaban las instalaciones y escuchaban las explicaciones de algún profesor o directivo del Instituto.

Son personas que desean conocer Tajamar por motivos diversos: unos son profesores o empresarios; otros son personas interesadas en la formación de la gente joven. En el Libro de Honor del Instituto hay firmas de muchas visitas. Por ejemplo, el director de la Oficina de Educación de la UNESCO escribía, después de la visita: «He descubierto Tajamar con la alegría de quien descubre una obra fructífera». Después de un viaje por casi todo el mundo, el director del Instituto Técnico Argentino, un hombre de religión judía, escribió: «Mis mejores deseos de éxito al primer centro con alma que he tenido la suerte de conocer». Más tarde, nos envió una revista de Buenos Aires, en la que narraba su viaje y dedicaba un amplio comentario a su visita a Tajamar, que calificaba como un Centro «revolucionario en sus métodos de enseñanza».

Hay firmas de obispos, periodistas y corresponsales de prensa de distintos países, cantantes, actores, toreros, deportistas, etc. Aparecen nombres de empresarios, grupos de profesores del Centro Español de Formación del Profesorado, cursos del Instituto de Ciencias de la Educación de varias universidades, etc.

En la prensa de aquellos años aparecen con frecuencia noticias de algún acontecimiento deportivo de Tajamar, un récord, una medalla o lo que fuera. La verdad es que Tajamar, estando como estaba en un barrio obrero, llamaba bastante la atención en una época en que parecía que todo lo que tenía que ver con los trabajadores debía surgir de la organización sindical y de las universidades laborales.

Como por entonces alguna persona del Opus Dei empezó a estar presente en la vida pública, muchos pensaban que en la Obra sólo había gente de ese tipo. Supongo que es un error en el que es fácil caer, porque la gente de más relieve suele ser más conocida que los obreros. Algunos periodistas quisieron conocer Tajamar de primera mano, que es como hay que conocer las cosas si se quiere escribir sobre ellas con acierto, y el resultado fue bastante esclarecedor.