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Prudencia en el gobierno

PREGUNTA: Deseo referirme ahora a la prudencia, especialmente en las tareas de gobierno. Ofrece también, a mi juicio, elementos de cierta novedad, como la colegialidad de las decisiones, que excluye radicalmente las tiranías; o el juego armónico entre obediencia y libertad, indispensable para el funcionamiento del Opus Dei, pues sus miembros están en la calle, cada uno en su sitio y en su ambiente y, por tanto, fuera de cualquier control: su fidelidad se apoya en la honradez, en la sincera lealtad del cristiano.

Mons. Escrivá de Balaguer vivió y enseñó una obediencia decidida, libre e inteligente: los miembros del Opus Dei actuamos porque nos da la gana -que es la razón más sobrenatural, añadía siempre-, para agradar a Dios, sin dejar de hacer a los Directores las sugerencias oportunas.

El Fundador no tuvo miedo en insistir en este aspecto cuando en tantos ambientes se difundía una aparente y desordenada espontaneidad, que celaba esclavitud o libertinaje. Hacía notar que la obediencia era necesaria para defender la propia libertad y los derechos de cada uno. Dentro del Opus Dei, concedía todo su valor a la obediencia, en el ámbito espiritual y apostólico, sin interferir nunca en otras decisiones, como las profesionales. Respecto del camino para llegar a la santidad, afirmaba: en el Opus Dei se comienza obedeciendo y se acaba obedeciendo; y de obediencia a obediencia se sigue obedeciendo, porque siempre tratamos de cumplir la Voluntad de Dios, que quiere y espera la entrega de nuestra vida entera. Y solía agregar: los más inteligentes -que no quiere decir simplemente ni los más sabios, ni los más privilegiados por una cabeza extraordinaria- son precisamente los que saben escuchar mejor y los que se esfuerzan en profundizar en la humildad, para acatar las indicaciones de quienes tienen luces para guiar sus almas.

Le conmovía la figura que denominaba enlace: cuando una persona tiene que decidir sin poder consultar a la autoridad, y actúa con el mismo criterio que hubiera recibido de arriba. A esto se llega -comentaba- cuando se vive de verdad con la inteligencia y la voluntad prontas y decididas a escuchar los mandatos de Dios a través de quien nos han de llegar.

El Fundador del Opus Dei meditó durante toda su vida las escenas evangélicas del Buen Pastor. Amaba muchísimo esa alegoría y estaba dispuesto a conocer a las ovejas una a una; a dar la vida por ellas; a llevarles a los mejores pastos; y a no dejar de atender a la que se hubiera perdido o detenido en el camino.

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