Menú principal

Indice: Memoria del beato Josemaría

PREGUNTA: Aunque está implícito, considero necesario remachar otro aspecto, no por sabido, menos importante: la libertad respecto de la confesión.

Desde los comienzos del Opus Dei, no tuvo el menor inconveniente en que las personas que trataba, así como quienes se decidían a formar parte de la Obra, acudieran al Sacramento de la Confesión con otros sacerdotes. Comprobaba y agradecía la delicadeza con que le abrían el alma en sus confidencias, y esa sinceridad le persuadía de que serían fieles. Buscaba sacerdotes que les atendieran en la confesión y, de hecho, -así lo manifestaban ellos- se encendían en su vocación sacerdotal por el trato con aquellas almas.

A todos los que acudían a su dirección espiritual, para que no se sintieran coaccionados, les sugería de cuando en cuando: hoy vete a confesar con otro sacerdote. No toleró que estuviesen atados o apegados a su persona, como director espiritual, y fomentó también de su parte un total y heroico desprendimiento de las almas. Les recordaba que debían ir siempre libres -como pájaros, que vuelan al lugar que más les conviene-, para encontrar el apoyo, el alimento y el reposo sobrenatural más oportuno.

El año 1956, se encontraba muy grave en un Centro de Roma una mujer del Opus Dei, Guadalupe Ortiz de Landázuri. El Fundador, al conocer el sesgo imprevisible de la enfermedad, aunque los médicos habían asegurado que no existía peligro de muerte, nos encargó a don Severino Monzó y a mí que estuviésemos preparados, en cualquier momento del día y de la noche, para asistirla con los últimos Sacramentos, y rogó a las que la acompañaban que avisasen inmediatamente, si era necesario.

Acompañado por don Álvaro del Portillo, comunicó personalmente a esa hija suya la situación en que se encontraba; agregó que, si se sentía mal en algún momento, a cualquier hora del día o de la noche, lo advirtiera, para que le administrasen los Sacramentos, si así lo deseaba. Dejaba siempre esta libertad, pero infundía tal amor y esperanza, que los enfermos solicitaban esos auxilios, con el anhelo de llegar a la unión definitiva con Dios.

 

Artículos relacionados

 
--- --- ---