Jamás he dudado del Amor

 

Indice: Memoria del beato Josemaría

PREGUNTA: Tampoco dudó nunca de su llamada divina al sacerdocio y al Opus Dei.

Repetía que, por amor a Dios, la vocación nunca se manosea. Con palabras que llenaban su vida, como un retornelo de su alma y de su conducta, reiteraba: jamás he dudado del Amor.

Su vocación sacerdotal no estuvo determinada ni favorecida por ninguna dificultad, desilusión o fracaso; ni por sucesos de carácter social, o familiar. No experimentó sentimientos de miedo a la vida o deseos de aislarse, por el revés económico de su padre, por los cambios de residencia o por otras razones; ni sintió sensación de inseguridad ante el futuro. Tampoco tuvo, durante sus años de seminarista, crisis ni momentos de desánimo o de desesperanza.

Cuando faltaban unos cuatro meses para su ordenación de presbítero, don José Escrivá falleció repentinamente: era el 27 de noviembre de 1924. Le oí, muchos años después, refiriéndose a estos momentos particularmente difíciles, que si hubiera ocurrido meses antes el fallecimiento de mi padre, probablemente me hubiese planteado la necesidad de revisar mi camino. Pero, después del paso que había dado, el subdiaconado, no dudé ni un instante. Con estas afirmaciones, dejaba claro que no pasó por su mente ni la sombra de una duda.