Tres, tres mil, trescientos mil

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

El 21 de enero de 1933 don Josemaría comenzó una nueva iniciativa de apostolado: unas charlas o círculos con algunos universitarios, de contenido ascético y formativo. Invitó a muchos. Y a falta de local -hasta entonces, había ido reuniendo a aquellos chicos en casa de su madre- pidió a las monjas del Asilo de Porta Coeli, donde Somoano había pasado varios años atendiendo a los golfillos, que le prestaran una habitación.

Después de invitar a unos y a otros, vinieron sólo tres. Pero don Josemaría no se desanimó. Presidía aquella reunión una hojita arrancada de un catecismo con una imagen de la Virgen, que había encontrado años antes en la barriada de los Pinos, donde Somoano había dado aquella catequesis "a los chicos de la carretera" en los últimos meses de su vida. Al terminar el círculo, pasó a la sacristía para revestirse y les dio la bendición con el Santísimo.

"Tomé al Señor Sacramentado en la Custodia -recordaría años después-, lo alcé, bendije a aquellos tres, y yo veía trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones... blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor puede hacer. Y me he quedado corto, porque es una realidad a la vuelta de medio siglo. Yo me he quedado corto, porque el Señor ha sido mucho más generoso".