Rafael García Tuñón

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

Mons. Alvaro del Portillo recordaba cómo García Tuñón -Rector del Seminario de Madrid- fue cambiando de actitud con respecto al Fundador del Opus Dei:

"Llegó la guerra civil de España. Entonces, para proteger a nuestro Padre -que iba de un lado a otro, perseguido por el solo hecho de ser sacerdote- conseguimos que un viejo amigo de su familia, que dirigía un manicomio donde había locos de verdad, le dejase pasar allí unos días. (...) Muchos de aquellos hombres habían sufrido grandes tragedias hasta quedar completamente desequilibrados. Otros se hacían pasar por locos y estaban allí escondidos. (...) Cuando nuestro Padre salió del manicomio para escapar de aquella persecución, se llevó el certificado de loco furioso que le dio el médico (...). Cuando llegó a la otra zona, donde podía hacer apostolado libremente, fue a parar a casa de un amigo suyo, el entonces obispo de Vitoria. Con él había otros sacerdotes y, entre ellos, precisamente el Rector del Seminario de Madrid. (...) Le saludó, y sin referirse para nada a aquel episodio, añadió: por cierto, tengo una cosa que le interesará a usted. Abrió la cartera, sacó el certificado de locura, y se lo dio. El otro lo leyó, comprendió lo que quería decir el Padre, le dio un abrazo y le pidió perdón. Desde ese momento se hicieron muy amigos, porque se trataba de un hombre muy bueno".

García Lahiguera recordaba también que el Rector "apreciaba y admiraba las virtudes que adornaban a don Josemaría", al que invitó "a dirigir la tanda de ejercicios del Seminario Mayor".