Camino (1939)

Indice: Fuentes para la historia del Opus Dei

Durante su estancia en Burgos, el Beato Josemaría amplió los puntos de meditación publicados en “Consideraciones Espirituales”, tarea que ya había inciado durante su encierro en la legación de Honduras (1937), hasta alcanzar los 999, los organizó en capítulos temáticos y los dio a la imprenta con el nombre de “Camino”. Así apareció la primera edición de su libro más conocido, considerado ya un clásico de la espiritualidad cristiana, que en estos momentos ha superado ya los cuatro millones de ejemplares impresos, en más de cuarenta idiomas.

Camino, “Al Lector”

Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias las escucha Dios. No te contaré nada nuevo. Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te metas por caminos de oración y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio.

Camino, n. 1

Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.

Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. -Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.

n. 27

¿Te ríes porque te digo que tienes "vocación matrimonial"? -Pues la tienes: así, vocación.

Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca castamente hasta el fin del camino, como a Tobías.

n. 91

Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" -¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.

En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!"

n. 799

Lo que a ti te maravilla a mí me parece razonable. -¿Que te ha ido a buscar Dios en el ejercicio de tu profesión?

Así buscó a los primeros: a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes: a Mateo, sentado en el banco de los recaudadores...

Y, ¡asómbrate!, a Pablo, en su afán de acabar con la semilla de los cristianos.

n. 813

Hacedlo todo por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. -La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo.

n. 831

Eres, entre los tuyos -alma de apóstol-, la piedra caída en el lago. -Produce, con tu ejemplo y tu palabra un primer círculo... y éste, otro... y otro, y otro... Cada vez más ancho.

¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?

n. 917

"Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?" -¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el camino?

Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el camino de su vida.

n. 973

Esas palabras, deslizadas tan a tiempo en el oído del amigo que vacila; aquella conversación orientadora, que supiste provocar oportunamente; y el consejo profesional, que mejora su labor universitaria; y la discreta indiscreción, que te hace sugerirle insospechados horizontes de celo... Todo eso es "apostolado de la confidencia".

n. 982

Más recia la mujer que el hombre, y más fiel, a la hora del dolor. -¡María de Magdala y María Cleofás y Salomé!

Con un grupo de mujeres valientes, como ésas, bien unidas a la Virgen Dolorosa, ¡qué labor de almas se haría en el mundo!

n. 999

¿Que cuál es el secreto de la perseverancia?

El Amor. -Enamórate, y no "le" dejarás.

Camino, nota a la tercera edición, 14-IX-1945

En pocos meses se agotó la primera edición de este libro. Y, al sacarlo a la luz por segunda vez, corrió la misma suerte. Está en la imprenta la versión portuguesa y, desde Roma, nos piden que se haga pronto una edición en italiano.

Tenemos datos consoladores -cartas de sacerdotes, de religiosos y, sobre todo, de jóvenes- del fruto sobrenatural que estas páginas han hecho en las almas. Ojalá, lector amigo, te sirva su lectura constante para enderezar y afianzar tu camino.

Así lo pide al Señor, para ti,

Primera reseña de Camino

Tiempos modernos. La vida es un tumulto ciego, cuyo sentido no penetramos. Ni espacio ni tiempo para meditar. Horizontes poco dilatados. Es más cómoda la huida, la reclusión en zonas abisales, que comenzar la batalla atlética contra la sensualidad. Y es que la desgracia de nuestro tiempo es que nadie reflexiona según el ambiente en que vive (…)

Frente a este estado de cosas, con dificultad encontramos libros de meditación para la juventud. Los libros de piedad entrelazan muchas veces la ñoñería con el conformismo. Son buenos libros de conservación de la Verdad. Pero la Verdad, a tanto precio reconquistada, con tanta dureza, tesón y santa tolerancia defendida, no puede limitarse a la conservación. Mandato y concitación exige la Verdad, que es afirmación y conquista. Hay que despertar en las multitudes la vuelta a la religiosidad. Si hay sed de conocer el Evangelio, venga el Evangelio. Y con el Evangelio, Cristo, y con Cristo, la Vida Cristiana.

Y esta es la gran tarea que inicia este nuevo libro. “Camino” nos habla de ideas de valor universal, quiere hombres de voluntad inflexible, capaces de darles vida a esas ideas. Espíritus juveniles, dispuestos para la lucha, templados en la austeridad y en el sacrificio. Vida interior, audacia, ambición, servicio y obediencia. “Duc in altum”. Mar adentro, renovados y renovándose, con fe viva y operativa. José María Escrivá, autor de “Camino”, condensa experiencias, y ante la desorientación e inconsistencia de ideas, abre rutas, con energía, de un nuevo modo de ser. Lenguaje de guerra, duro, con frases cortantes, incisivas. La mentalidad del hombre moderno no se acomoda con facilidad a los libros clásicos de vida espiritual. Y el autor, José María Escrivá, profundo conocedor de la psicología del hombre actual, con intuición exacta, destroza zarzales, tiende puentes sobre valladares y rompe el panorama vidrioso de la angustia y congoja secular con golpes maestros que, de trecho en trecho, al recorrer las páginas de su libro, constituyen hallazgos sorprendentes.

Una moderna presentación tipográfica completa esta obra, que revaloriza la producción original española y constituye un excelente motivo de reflexión y de formación de criterio frente a la vulgaridad.