Álvaro del Portillo (1935)

 

Indice: Fuentes para la historia del Opus Dei
Álvaro del Portillo fue el primer sucesor del Beato Josemaría al frente del Opus Dei. Se incorporó al Opus Dei en el año 1935, durante un retiro espiritual predicado por el Beato Josemaría en la residencia de Ferraz, y pronto se convirtió en un fiel y cercano colaborador del Fundador, quien, ya en 1939 le llamaba “saxum”, roca, porque albergaba la esperanza de apoyarse en él para la tarea de gobernar la Obra.

Carta de Don Josemaría Escrivá a Álvaro del Portillo, desde Burgos

Jesús te me guarde, Saxum.

Y sí que lo eres. Veo que el Señor te presta fortaleza, y hace operativa mi palabra: saxum! Agradéceselo y séle fiel, a pesar de... tantas cosas.

(...) ¡Si vieras, qué ganas más grandes tengo de ser santo, y de haceros santos! Te abrazo y te bendigo.

Carta de Don Josemaría Escrivá a Álvaro del Portillo, desde Madrid

Saxum! ¡qué blanco veo el camino —largo— que te queda por recorrer! Blanco y lleno, como campo cuajado. ¡Bendita fecundidad de apóstol, más hermosa que todas las hermosuras de la tierra! Saxum!.

Recuerdos de Álvaro del Portillo tras el fallecimiento del Beato Josemaría

Puedo atestiguar que su unión con Dios aumentó año tras año, en un "crescendo" maravilloso, hasta el fin de su vida. Ya en 1935, cuando acababa de conocerlo, vi claramente que sólo pensaba en el Señor y en cómo servirle. Ponía los cinco sentidos en todo lo que hacía; pero, al mismo tiempo, estaba completamente metido en Dios. Vivía lo que solía aconsejar: tener los pies en la tierra, y la cabeza en el cielo; es decir, poner en juego todas nuestras facultades para cumplir los deberes de cada día, en el trabajo profesional, en el ministerio sacerdotal, pero siempre con el pensamiento en el Señor.

Recuerdo muy bien, por ejemplo, que desde el comienzo de mi vocación, en 1935, el Padre me animó a estudiar japonés, y así lo hice aunque con resultados poco fructíferos. Nuestro Fundador tenía una predilección particular por el Extremo Oriente, y cuando, al fin, en la posguerra, fue posible iniciar establemente el trabajo de la Obra allí, se puso contentísimo.