La Capellanía de Santa Isabel

 

Indice: Fuentes para la historia del Opus Dei
Durante los últimos meses de 1931 don Josemaría Escrivá dejó el Patronato de Enfermos para poder dedicarse con más intensidad a la tarea apostólica que Dios le pedía. Sin embargo, no dejó de atender con gran generosidad a numerosos enfermos, manteniendo siempre un directo contacto con el mundo de la pobreza y el dolor, que siempre consideró providencial para los primeros pasos del Opus Dei. También a fines de 1931, fue nombrado capellán del patronato de Santa Isabel. Tiempo después, y a petición de las mismas religiosas de Santa Isabel, don Josemaría fue nombrado Rector del Patronato de Santa Isabel.

Anotación del Fundador del Opus Dei en sus Apuntes íntimos, n. 207 (15-VII-1931)

Voy a dejar el Patronato. Lo dejo con pena y con alegría. Con pena, porque después de cuatro años largos de trabajo en la Obra Apostólica, poniendo el alma en ella cada día, bien puedo asegurar que tengo metido en esa casa Apostólica una buena parte de mi corazón... Y el corazón no es una piltrafa despreciable para tirarlo por ahí de cualquier manera. Con pena también, porque otro sacerdote, en mi caso, durante estos años, se habría hecho santo. Y yo, en cambio,... Con alegría, porque ¡no puedo más! Estoy convencido de que Dios ya no me quiere en esa Obra: allí me aniquilo, me anulo. Esto fisiológicamente: a ese paso, llegaría a enfermar y, desde luego, a ser incapaz de trabajo intelectual.

Anotación del Fundador del Opus Dei en sus Apuntes íntimos, n. 225 (13-VIII-1931)

Estos días las monjitas de Santa Isabel -del que fue Patronato Real- tratan de conseguir mi nombramiento como Capellán de aquella Santa Casa. Humanamente hablando, aun para la Obra, creo que me conviene. Pero, me estoy quieto. No busco ni una recomendación. Si mi Padre Celestial sabe que será para toda su gloria, El arreglará el negocio.

Anotación del Fundador del Opus Dei en sus Apuntes íntimos, n. 360 (29-X-1931)

Otro favor del Señor: ayer hube de dejar definitivamente el Patronato, los enfermos por tanto: pero, mi Jesús no quiere que le deje y me recordó que Él está clavado en una cama del hospital...

Decreto del Presidente de la República, 13 XII 1934

A propuesta del Ministro de Trabajo, Sanidad y Previsión y de conformidad con lo dispuesto en el Decreto de 17 de Febrero de 1.934. Vengo en nombrar para el cargo de Rector del Patronato de Santa Isabel a Don José María Escrivá Albás, Licenciado en Derecho Civil. Dado en Madrid a once de Diciembre de mil novecientos treinta y cuatro. - NICETO ALCALÁ-ZAMORA Y TORRES. - El Ministro de Trabajo, Sanidad y Previsión. - ORIOL ANGUERA DE SOJO

Palabras del Beato Josemaría en Roma, durante un encuentro con miembros del Opus Dei, el 19 de marzo de 1975

Fui a buscar fortaleza en los barrios más pobres de Madrid. Horas y horas por todos los lados, todos los días, a pie de una parte a otra, entre pobres vergonzantes y pobres miserables, que no tenían nada de nada; entre niños con los mocos en la boca, sucios, pero niños, que quiere decir almas agradables a Dios. (…) Y en los hospitales, y en las casas donde había enfermos, si se pueden llamar casas a aquellos tugurios… Eran gente desamparada y enferma; algunos, con una enfermedad que entonces era incurable, la tuberculosis.

De modo que fui a buscar los medios para hacer la Obra de Dios, en todos esos sitios. Mientras tanto, trabajaba y formaba a los primeros que tenía alrededor. Había una representación de casi todo: había universitarios, obreros, pequeños empresarios, artistas… (…)

Fueron unos años intensos, en los que el Opus Dei crecía para adentro sin darnos cuenta. Pero he querido deciros -algún día os lo contarán con más detalle, con documentos y papeles- que la fortaleza de la Obra han sido los enfermos de los hospitales de Madrid: los más miserables; los que vivían en sus casas, perdida hasta la última esperanza humana; los más ignorantes de aquellas barriadas extremas.

Estas son las ambiciones del Opus Dei, los medios humanos que pusimos: enfermos incurables, pobres abandonados, niños sin familia y sin cultura, hogares sin fuego y sin calor y sin amor. Y formar a los primeros que venían, hablándoles con una seguridad completa de todo lo que se haría, como si ya estuviera ya hecho…