El Club Kamuk

 

Indice: Un mar sin orillas

Regresé a Costa Rica lleno de entusiasmo. Desde febrero de 1962 funcionaba en San José un pequeño club de estudiantes, el Kamuk, y un día fui con José Antonio Sauma al garaje de la casa, lo vaciamos de chunches (61) * y lo acondicionamos. ¡Ya teníamos la sede del club!

...Ahora me maravilla recordar cómo Dios puede hacer cosas tan grandes con tan poco. Porque durante estos años cientos de jóvenes costarricenses se han formado humana y cristianamente en el club Kamuk, que nació en aquel garaje y ahora cuenta con buenas instalaciones y numerosas actividades... Pero entonces, ¿qué éramos? Un puñado de jóvenes con el deseo de difundir el ideal de santidad en medio del mundo, por medio del trabajo.

Pero no pensábamos si éramos muchos o pocos; llenos de fe, empezamos a charlar con nuestros amigos y a organizar actividades. Yo les propuse a varios amigos míos: '¿qué les parece si subimos a Pico Blanco, instalamos las tiendas de campaña, hacemos deporte y aprovechamos la ocasión para tener algunas charlas de formación cristiana?' 'Ah, muy bien', me dijeron. Y así comenzamos...

Luego fueron viniendo por Kamuk muchos estudiantes -Jorge Arturo, José Joaquín, Hernán, Carlos, Alberto, Luis- y en enero de 1973, con casi un centenar de socios, el Club adquirió cierta solera. Pero en esas fechas mi vida había cambiado mucho: en 1966 me fui a Roma, estudié Pedagogía, tuve la suerte de convivir con el Padre, y en 1971, después de completar mis estudios de Teología, me ordené sacerdote.

Tras mi ordenación fui a visitar a mi abuelo, que vivía en Cataluña y estaba enfermo de cáncer. Por la misericordia de Dios se repitió la historia de mi padre: tuve la alegría de ver como se reconciliaba con el Señor antes de morir.

Luego estuve viviendo en Ciudad Vieja, en Guatemala, como capellán. Allí residían varios universitarios hondureños, que fueron a un retiro espiritual en Alta Vista, y al terminar decidieron: '¡tenemos que organizar un curso de retiro como éste en Tegucigalpa!' Ninguno era del Opus Dei. Y entonces...

Pero esto es otra historia, don Antonio: la historia de los comienzos del Opus Dei en Honduras".