Menú principal

Cristianos corrientes

PREGUNTA: Esta idea de corredención es también capital para ahondar en la unidad de vida, contemplándola desde el ángulo apostólico.

El Fundador del Opus Dei ardía en deseos de llevar a Dios las iniciativas y trabajos de los hombres. Nos enseñaba, con encendido convencimiento: te aconsejo, hijo mío, que en cada una de las almas, en cada uno de tus hermanos, veas a Cristo. No me pierdas este punto de mira sobrenatural, y verás que en tu trabajo tus reacciones serán muy distintas, porque querrás actuar -dentro de tu debilidad- para servir a Dios como espera ser servido en esas almas.

Me parece que unas palabras de 1973 resumen claramente su preocupación por los demás: el apostolado, el interés por la vida de los demás, es una consecuencia necesaria de la vida del cristiano. No es una prenda externa, no es algo superpuesto, ¡es vida! Por eso, el trabajo es apostolado, el descanso es apostolado, la vida corriente es apostolado, el estar pendiente de los demás es apostolado... Como el latir del corazón en el cuerpo, el apostolado, el servicio a las almas, denota si hay verdadera vida en el cristiano.

Examinaba, a diario, cómo se había esforzado en llevar a Dios a cada una de las personas con que había tratado en la jornada, y nos animaba a preguntarnos qué habíamos hecho para acercar las almas al Señor, en nuestro ambiente de trabajo, en la convivencia social, o con ocasión de encuentros esporádicos. En 1953, nos avisaba: si no procuras que el Señor gobierne, reine en tu alma y en la de los demás, estás pasando el tiempo vanamente. No me olvidéis que Él es lo permanente y nosotros lo transeúnte: por eso, en cada alma hemos de procurar que viva el Señor.

Sus conversaciones, sin ningún aire de "predicación", estaban impregnadas de contenido espiritual. Aunque su interlocutor careciese de la preparación suficiente, llevaba su charla al terreno sobrenatural, hablando con espontaneidad de lo que vivía en su corazón. Le escuché en 1969: nosotros somos cristianos corrientes. Por eso trabajamos donde está la gente de la calle, que es lo nuestro. Ahí, en una cervecería, empecé una de las muchas labores apostólicas con muchachos que conocía. Aprovechamos, por tanto, los medios ordinarios, refiriéndolos a Dios; y luego actúa la gracia del Señor, convirtiendo esos medios en instrumentos eficacísimos, porque sale un traje cortado a la medida de cada persona.

Artículos relacionados

 
--- --- ---