Veranos en Arriondas

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

En verano regresaba a Arriondas, donde recibía noticias del Seminario gracias a La Corres —abreviatura de la Correspondencia fraternal—, un periodiquillo que habían creado años atrás, alentados por don José Utrera, el Prefecto, varios alumnos del Seminario como José María Bueno Monreal, Casimiro Morcillo y Félix Verdasco. Se editaba en la imprenta del Asilo Porta Coeli —donde el padre Méndez daba trabajo a sus golfillos— con pretensiones bastante modestas: imprimir quinientos ejemplares costaba 35 pesetas....

Durante aquellos meses sus hermanos advirtieron una de las grandes pasiones de José María: su amor por los enfermos. "Cada vez que venía por Arriondas —recuerda Cristina—, en vez de descansar y olvidarse de todo, preguntaba nada más llegar: ¿quiénes están enfermos? Y en cuanto podía, iba a visitarlos y a atenderlos.

Yo era muy pequeña y no recuerdo nada más de aquellos veranos —comenta Cristina, divertida—, salvo su afición por la radio. Tenía un carácter muy abierto y le gustaba estar al tanto de todo. En una ocasión nos trajo una radio que instaló él mismo: fabricó primero una antena interior, que no funcionó, y luego puso una exterior, de muchos metros. Los pequeños le contemplábamos asombrados: instalar una radio en aquellos tiempos era un experimento en toda regla. Y abríamos los ojos como platos cuando nos decía que en el Seminario algunos tenían su radio de galena. ¡Qué modernos y qué adelantados!, pensábamos...