Europa en guerra

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

Desde hacía tres años las tierras de Europa estaban divididas por trincheras en las que se desangraban y morían miles y miles de hombres. Es la guerra una alimaña -escribiría don Vicente Somoano- que infecciona cuanto toca, / monstruo horrible, bestia loca / sin pudor y sin entraña.

España, afortunadamente, gozaba de una venturosa neutralidad, y las trincheras se alzaban sólo entre las tazas de café donde contendían verbalmente germanófilos y aliadófilos. Los contertulios del Círculo de Contribuyentes comentaban apasionadamente cada semana, bajo los toldos blancos del casino, la marcha de la contienda, que se reflejaba con tonos heroicos en las fotografías de La Guerra Ilustrada.

-Miren Vdes. lo que dice aquí: en Waterloo murieron 37.000 hombres en diez horas de pelea y ahora...

-Ahora -apostillaba otro- acaba de publicar el Daily Mirror que sólo -presten atención-, sólo en el primer año han muerto casi cinco millones en los campos de batalla...

-¡Qué barbaridad!

-¡... y casi siete millones de heridos o prisioneros!

-¡Qué barbaridad! Por favor, camarero: otra taza de café...