Doña María

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

"Mi madre —prosigue Víctor— tenía una gran personalidad. Era alta, elegante, atractiva... todo un modelo de belleza clásica. Tenía una mirada profunda y apacible, y solía llevar el pelo recogido hacia atrás con un moño. Hablaba con un acento nítidamente castellano, porque había nacido en Madrid, aunque luego, al enviudar su madre, se trasladó a Caravia".

"Siempre estaba de buen humor —añade Cristina— y era muy caritativa: no había persona necesitada que llamara a su puerta y se marchara de vacío; y a pesar del poco tiempo que le dejaba la crianza de tantos hijos, sacaba un rato los domingos para dar una clase, en la parroquia, a las muchachas de servicio. Le preocupaba especialmente la educación de sus hijas, porque había leído en su juventud Pequeñeces, del Padre Coloma, y nos quería prevenir de ciertas frivolidades. Al mismo tiempo, era muy comprensiva y procuraba disculpar a todo el mundo, sobre todo a las chicas jóvenes. Cuando le contaban un desliz de alguna muchacha del pueblo, cortaba en seco:

—Mira, hija mía: ¡si a una mocita joven la engaña cualquiera!