Una persona decisiva

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

"Durante esa temporada -cuenta Cristina Somoano- recibimos en Arriondas una carta de mi hermano en la nos contaba que había conocido en Madrid a una persona verdaderamente decisiva. Pero no nos dijo el nombre. ¿Una persona decisiva, en aquellos momentos? Mi madre supuso que se trataría de Gil Robles, un político muy conocido, y se lo preguntó a vuelta de correo.

Entonces mi hermano le contestó que esa persona a la que había conocido era verdaderamente decisiva para la Iglesia, dando a entender que no era sólo para España, sino para todo el mundo... Yo pienso que se refería al Fundador del Opus Dei".

* * *

Los enemigos de Somoano habían conseguido su propósito: ya estaba el capellán fuera del hospital. Vivía en una casita cercana, la quinta de las Nieves, atendida por unas señoras gallegas muy ancianas. A pesar de la situación en la que se encontraba, procuraba infundir optimismo y espíritu de oración y penitencia. Se preguntaba, en su examen personal: Mucho hablas a los demás y ¿tú? Qué poca oración haces y qué poco mortificado.

El 11 de junio se cumplía el quinto aniversario de su ordenación sacerdotal. En este tiempo, cuántas gracias de Dios, especialísimas muchas y qué mala correspondencia-. Concluía con una petición ardiente: ¡Dios haga que me enamore de Él!.

Esa pasión por el amor de Dios se advierte cada vez con más fuerza en sus últimas notas: "Dios mío, que sea ferviente -anotó el 14 de junio- que sea humilde al mismo tiempo que urge una gran confianza y amor de Vos. Vos sois mi amigo íntimo - ¡Como no os amo más y converso con Vos y Os defiendo!"

El día 19 escribió a sus padres con el tono divertido de siempre:

Queridísimos padres y hermanos: Empiezo por darles la enhorabuena a todos, porque supongo que D. Rafael ya estará entre los suyos tan ufano, como si se hubiera particularmente agenciado una clueca y presentara sin saberlo nadie una pollada de 24 pitos.

Después se refería a Julio, que estaba en trance de exámenes:

También están muy de enhorabuena con D. Julio con quien hay que extremar las consideraciones y el afecto; porque los merece. Dios a cada uno llama por distinto camino y el que se porta bien y tiene buena voluntad y constancia, a la larga triunfa. Dios premia a los suyos y ayuda a quien con El anda. En casa tienen abundantes ejemplos de eso, y no es que yo me ponga por modelo ni mucho menos. Yo estoy la mar de satisfecho con Julio.

Continuaba: parece ser que saldré de aquí hacia el diez del próximo julio, y si se arregla bien lo del substituto, iré a Arriondas. ¿Cuándo? Ya veremos. Pienso estar ahí por lo menos hasta mediados de agosto, si pudiera hasta el final. Pueden decírselo como mera probabilidad a Rafael.

¿De política y de complots? Algo les diría de los rumores que corren, pero la Ley de Defensa prohíbe alarmar a la gente y juzga cualquier cosa un ataque a la niña.

Ya hablaremos de lo que sea, si antes no se producen acontecimientos...

Aquí sigo; no de capellán de monjas, no; de capellán del H. Nacional y Enfermería -cargo eclesiástico meramente aunque no cobre nada del Estado- Hasta otra.