Un triste aniversario

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

Precisamente durante aquellos días se cumplía el primer aniversario de la quema de conventos. Aniversario triste escribe

Somoano, que no podía olvidar los terribles días de mayo de 1931, con las altas humaredas grisáceas proyectando sombras violentas sobre el cielo de Madrid. Le parecía escuchar todavía los gritos, las risotadas, las blasfemias, las burlas... Todo aquello se le había grabado en el alma, como una herida que no acababa de cerrarse. Poco después se había ofrecido plenamente al Señor. ¿Esta expulsión del hospital no sería, quizá, un preludio de aquel ofrecimiento...?

Tampoco María podía olvidar aquellos días. Se sentía, en su humildad, culpable por aquellos sacrilegios. Yo he sido la causa de ello; y al recordar las faltas de su vida pasada, escribió: ¡Te debo tanto, Dios mío! ¡Me has mirado siempre con tanta misericordia!. Y después de rememorar, agradecida, todos los dones que Dios le había dado, concluía con un acto de entrega plena:

"Aquí me tienes... no me canso de repetirte que dispuesta estoy a recibir de tus manos lo que quieras, cuando quieras, y en la forma que quieras.

Ya sabes, soy tu Víctima de Amor. -Corta por donde quieras y mi sangre, unida a la tuya redentora, lavarán mi alma de toda mancha y de este modo, entrándome por la llaga de tu divino costado, viviré en Ti y Tú en mí, de tal forma que, al romperse las ligaduras que me unen a la tierra, goce de tu divina presencia alabándote y bendiciéndote eternamente".

Lo que quieras, cuando quieras y en la forma que quieras: estas palabras eran un eco de la predicación del Fundador, que enseñaba a identificarse plenamente con la Voluntad de Dios diciendo: ¿Lo quieres, Señor?... ¡Yo también lo quiero!.