¡Centinela alerta!

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

Para esas fechas, Somoano ya estaba de regreso en Madrid, y a finales de septiembre escribió una carta a su hermano seminarista, que empezaba con un animoso ¡Centinela, alerta!, en la que deseaba trasmitirle optimismo y confirmarle en la fe.

Queridísimo Falito:

Marchaste a Val de Dios, sin decir oste ni moste y como no te ocurre nada de particular estás más callado que la Cofradía del Silencio. Tenemos que darte el ¡Centinela, alerta!, para ver si nos contestas el ¡Alerta está! Y... debes tener que contar; porque este año algo medrosicos andarán algunos que ante la perspectiva de una vida de sacrificios, desprecios y acaso, acaso, cárceles y persecuciones andarán dudando entre dejar al Señor por los platos de lentejas que les ofrecen el mundo, demonio y carne. Tú no te apures y sigue adelante, que hace una partida de años que se murieron los apóstoles y sus perseguidores y creo yo que aquellos no estarán arrepentidos de su conducta; además de que Jesucristo merece esos sacrificios y muchos más.

Además de felicitarte en el día de tu Santo Patrono y de pedir por ti, te vuelvo a encargar que todo lo que necesites, libros, cuartos, etc., etc., que pidas, que a ser posible te lo mandaré.

¿Qué sabes de Luis?; ¿Y de Jaime? Da recuerdos a los sobrinos del Sr. Cura de Cofiño.

Te mando una postal que hay que mirarla de contraluz.

Día tras día, la radio, a la que tan aficionado era Somoano, traía nuevas noticias de alborotos y disturbios: el 24 hubo huelga general en Santander; el 28 en Salamanca y en Manresa, junto con algaradas comunistas en Sevilla.

Poco después, en la noche del 13 al 14 de octubre, se aprobaron los artículos 24 y 26 de la Constitución, referidos a la expulsión de la Compañía de Jesús y a la reglamentación de las Ordenes religiosas en general. El jefe de Gobierno, Niceto Alcalá Zamora y el ministro de la Gobernación dimitieron de sus cargos.

El 9 de diciembre se aprobó la Constitución y el día 10 Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República. El día 15 Azaña formó el primer gobierno de la República Constitucional.

Somoano escuchaba aquellas noticias con impaciencia. Y el 31 de diciembre, cuando se descorchaban las botellas para brindar por el nuevo año, pensaría muy probablemente que no parecían haberse producido durante aquel año cambios esperanzadores. Todos aquellos sucesos inducían al pesimismo. Pero Dios sabe más...

* * *

Tres días antes, el 29 de diciembre, había tenido lugar, en Madrid, una pequeña reunión de sacerdotes que tendría una importancia decisiva en su vida. Participaron en ella don Lino Vea-Murguía, don Norberto y don Josemaría Escrivá. Don Lino había hablado con Somoano, tiempo atrás, de un nuevo camino de santidad que se había abierto dentro de la Iglesia, y Somoano se había interesado vivamente.

Don Josemaría Escrivá decidió ir el sábado siguiente al Hospital del Rey -llamado ahora Hospital Nacional- para hablar con Somoano, que tenía impaciencia por conocer la Obra de Dios.