Una oración en voz alta

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

Uno de aquellos días turbulentos de 1931 sor Engracia se quedó rezando en la pequeña capilla del hospital, instalada provisionalmente en una habitación cuadrada que había servido anteriormente de dormitorio a las religiosas.

Rezaba en la penumbra, mirando al Sagrario, instalado sobre el altar portátil, y a la imagen de la Virgen Milagrosa que estaba a su lado.

De pronto vio entrar al capellán, que pasó a su lado, sin verla y se arrodilló cerca del Sagrario. Somoano, creyéndose sólo, comenzó a rezar en voz alta.

-Dios mío -exclamó con fuerza-, te ofrezco mi vida por la salvación de mi patria.

Sor Engracia no supo qué hacer, y permaneció callada.

Somoano continuaba:

-Dios mío, Dios mío...¡salva este país!.