14 de febrero de 1930

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

En cuanto a estos afanes, algo muy importante había sucedido en el alma del Fundador varios meses antes, el 14 de febrero de 1930.

Aquel día fue a celebrar la Santa Misa, como solía hacer con frecuencia, al oratorio privado de la casa de doña Leónides García San Miguel, madre de la Fundadora de las Damas Apostólicas. Era una capilla pequeña y cuidada, con un crucifijo de plata, un cuadro del Sagrado Corazón y una talla de la Virgen de Lourdes.

Mientras celebraba, el Señor le concedió una nueva luz fundacional: le hizo entender que, en contra de lo que había pensado en un principio, Dios quería que hubiera mujeres en su Obra.

Era como si aquella primera luz del 2 de octubre, aquel fogonazo de gracia hubiese sido tan poderoso, tan intenso y deslumbrante que no le hubiese permitido captar algunos perfiles decisivos del querer de Dios. Ahora, con el paso del tiempo Dios le daba a conocer unas perspectivas insospechadas:

"No pensaba yo -comentaba a sus hijas- que en el Opus Dei hubiera mujeres. Pero, aquel 14 de febrero de 1930, el Señor hizo que sintiera lo que experimenta un padre que no espera ya otro hijo, cuando Dios se lo manda. Y, desde entonces, me parece que estoy obligado a teneros más afecto: os veo como una madre ve al hijo pequeño".