Locuras

 

Índice: José María Somoano. En los comienzos del Opus Dei

-¡Ese es un loco!

No fue una exclamación más de las vecinas de Arriondas ante la última excentricidad de Mambuxu, o ante la verborrea de aquellos charlatanes que voceaban en el mercado de los sábados las maravillas del ungüento amarillo, subidos en una caja de madera y agitando un frasco de cristal:

-¡Atención, muchísima atención, distinguidas señoras y señores! Aquí tienen ustedes lo nuuunca viiisto: el milagroso jarabe que está haciendo furor desde San Petersburgo a Nueva York. Con sólo una cucharadita...

No; aquellas palabras salieron de labios de un hombre habitualmente ecuánime y ponderado: el mismísimo Señor Rector del Seminario de Madrid, don Rafael García Tuñón. Y se referían a ese sacerdote, un tal Escrivá, que iba predicando unas enseñanzas, unas doctrinas que parecían locuras...