Como un niño delante de Dios

 

Índice: María Ignacia García Escobar

El itinerario espiritual de María Ignacia se ha ido adentrando durante este último periodo de su vida por lo que la mística conoce como infancia espiritual. Es un camino que lleva a hacerse niño delante de Dios y a rezar con la fe y la humildad de los niños. El Fundador del Opus Dei lo denomina “camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios” .

La infancia espiritual, camino de abandono, sencillez y docilidad, no tiene nada que ver con el sentimentalismo o la puerilidad. Por eso aconseja Josemaría Escrivá: “Deja obrar al Espíritu Santo” .

El Fundador del Opus Dei pone de manifiesto en sus Apuntes íntimos muchos aspectos de la infancia espiritual.  Dios condujo el alma de Josemaría Escrivá por este camino. “Yo no he conocido en los libros el camino de infancia —escribió— hasta después de haberme hecho andar Jesús por esa vía” .

“Ayer, por primera vez —anotó Josemaría Escrivá el 14 de enero de 1932—, comencé a hojear un libro que he de leer despacio muchas veces: “Caminito de infancia espiritual” por el P. Martín. Con esa lectura, he visto cómo Jesús me ha hecho sentir, hasta con las mismas imágenes, la vía de Santa Teresita. Algo hay anotado en estas Catalinas, que lo comprueba. Leeré también despacio la “Historia de un alma” .

Poco después, el 14 de enero de 1932, consignó en sus apuntes: “Entonces, me tomó Teresita y me llevó (...), por María, mi Madre y Señora, al Amor de Jesús”.

Me tomó, escribe Josemaría Escrivá, para resaltar que ese camino de infancia pertenecía sólo a su vida interior. Era algo personal, y no un rasgo de la fisonomía espiritual del Opus Dei.

Vendrían al Opus Dei —los veía ya con los ojos de la fe— miles de hombres y mujeres de todas las culturas que procurarían identificarse con Cristo en medio de sus circunstancias. Y como sabía que Dios lleva a cada alma por su propio camino, aunque recomendó ese camino de infancia espiritual , nunca quiso imponerlo como un paso obligado de la vida cristiana de los hombres y mujeres del Opus Dei