Se cumplió su profecía

Índice: María Ignacia García Escobar

A partir de entonces el Fundador se ocupará de los enfermos del Hospital. Al principio acude sólo los martes para confesar. Pero hay tantos que desean verle, que pronto comienza a ir también los sábados . A pesar de su intenso trabajo sacerdotal, que no le deja un minuto libre, le ha dicho a Sor Engracia, la superiora de las religiosas del hospital, que le llamen a cualquier hora del día o de la noche si un enfermo grave pide  los Sacramentos .

“Cuando venía a confesar y ayudar, con su palabra y su orientación, a nuestros enfermos —cuenta una religiosa, María Jesús Sanz— les he visto esperarle con alegría y esperanza. Les he visto aceptar el dolor y la muerte con un fervor y una entrega, que daban devoción a quienes les rodeábamos” .

Además, casi todos los domingos y días festivos celebra la Santa Misa. Si hace buen tiempo, públicamente, en el jardín, al aire libre. Y predica la homilía. Supone un acto de audacia y valentía, en vista de lo que acababa de sucederle a Somoano.

Está haciendo realidad lo que Somoano había prometido a María Ignacia antes de morir: antes se quedaría sin agua el mar que los enfermos de aquel hospital sin la Comunión.

Recordando estas palabras, escribió María Ignacia:  “Hasta su muerte se cumplió su profecía. Y hoy día, tampoco nos ha faltado”