3 de junio de 1932. Deja de vivir en el hospital

 

Índice: María Ignacia García Escobar

A comienzos de junio la situación ha llegado a un punto definitivo, y el 3 de junio, fiesta del Corazón de Jesús, deja de vivir en el Hospital, aunque sigo siendo su capellán, recalca en sus apuntes.

Parece que me desenvolveré bien —anota el día siguiente—  y el Hospital y Enfermería quedarán atendidos.

Les ha dado a sus enfermos la promesa de atenderles, pase lo que pase, cada vez que le necesiten. Recuerda María Ignacia:

Un día que estábamos en duda si se marcharía ya del Hospital –le pregunté:

—Padre , ¿tendremos mañana Comunión?

A lo que me contestó sonriendo, a la vez que con firmeza:

—¡Sí! ¡sí! Antes le ha de faltar agua al mar (...) que aquí la Sagrada Comunión .

Se instala cerca del Hospital, en una casa pequeña, la quinta de las Nieves, regentada por dos señoras gallegas. Comienza a atender desde fuera a los enfermos, y  tiene la impresión de que  los ánimos, tras su marcha, se  van aplacando. Parece que  la cosa marcha y el querer permanecer contra Dios no puede ser .

El día 11 celebra el quinto aniversario de su ordenación sacerdotal. ¡cinco años! En este tiempo, cuántas gracias de Dios, especialísimas muchas y qué mala correspondencia (...)  ¡Dios haga que me enamore de Él!

Dios mío, que sea ferviente —anota el 14 de junio—. Vos sois mi amigo íntimo— ¡Como no os amo más y converso con Vos y Os defiendo!

Cuando todo parece encauzarse, recibe una noticia muy dolorosa. Un hermano suyo ha caído gravemente enfermo. Pide que el Señor le de gracias para que se santifique y se cure si le conviene, y de fuerza a mis padres para soportar este golpe .

El 5 de julio va con el Fundador y José María Vegas a rezar ante una imagen del Sagrado Corazón. Pide  intensamente ante las llagas de Cristo por la salud de mi hermano. Su diario concluye contando que un conocido suyo le pide oraciones. Yo estoy necesitado de ellas— Dios sea bendito!