¿Por qué desconfiar...?

 

Índice: María Ignacia García Escobar

El Fundador le planteó a Benilde la santidad en medio del mundo; en su propio trabajo como madre de familia, y en el estado en que Dios la había  puesto: viuda y con cuatro hijos pequeños. Su situación no era un obstáculo para vivir con plenitud la vida cristiana; al contrario, como afirmaba dos años antes, el 24 de febrero de 1930:

Hemos venido a decir, con la humildad de quien se sabe pecador y poca cosa —homo peccator sum (Luc. V, 8), decimos con Pedro—, pero con la fe de quien se deja guiar por la mano de Dios, que la santidad no es cosa para privilegiados: que a todos nos llama el Señor, que de todos espera Amor: de todos, estén donde estén; de todos, cualquiera que sea su estado, su profesión o su oficio .

Haciéndose eco de estas enseñanzas del Fundador, escribe María Ignacia el  19 de mayo en su Cuaderno unas consideraciones con este título expresivo: ¿Por qué desconfiar de ser, con tu ayuda, una gran santa, si todo don de Ti nos viene? Conoce sus defectos, sus limitaciones; es consciente de sus faltas; pero confía en Dios y se abandona en sus brazos.

Como eres tan bueno, echando a un lado todas mis imperfecciones, me invitas [a] que vaya a Ti. ¿Cómo permanecer inmóvil, sin echarme al punto en tus divinos brazos, con entera confianza y amor? Al caer en tus brazos, me introduces dentro de la llaga de tu divino costado; y mi alma, de ese Amor enloquecida, busca un rinconcito en tu Divino Corazón, encontrándome en él borracha de felicidad, y a salvo de los embates de todos sus enemigos.

Y allí me comunicas, con exquisita delicadeza, lo que jamás en libro alguno aprendí. ¡Qué fácil veo entonces el camino de la santidad!

No se plantea la santidad como el resultado de un esfuerzo voluntarista, sino como un fruto de la gracia y de la correspondencia a la gracia:

Tú lo quieres... Tú eres quien forma los santos... Tu poder y Tu sabiduría no tiene límites... ¿Somos nosotros los llamados a escoger los materiales para tus obras? ¡No! Solamente [tenemos que] estar dispuestos a no negarte nada.