La etapa más gozosa de su vida

 

Índice: María Ignacia García Escobar

María Ignacia reflejó en las páginas de su Cuaderno la gran decisión que había tomado.

— Una nueva era de amor —

El 9 de abril del 1932 jamás podrá borrarse de mi memoria. De nuevo me eliges buen Jesús, para que siga tus divinas pisadas... ¿Qué viste en mí (...) para dispensarme tan señalado favor? —Sé que no lo merezco...

— Confundida y rebosando mi corazón de gratitud, te digo: ¡Gracias, Jesús mío! ¡Gracias por tanta bondad! Te prometo desde este momento, con tu ayuda, ser espléndida en el puesto en que me has colocado, ya que toda la gloria ha de ser para Ti. Dame las gracias necesarias para ello, y no te separes de mí.

—Así una vez más el mundo entero quedará convencido [de] que por muy grande pecadora que un alma sea, no debe temer el ir a Ti, pues con sólo oír de sus labios un “Te amo” salido del corazón, te complaces en designarla como piedra fundamental para tus obras.

—Te repito, conmovida por este nuevo y hermoso favor... ¡¡Gracias Jesús del alma mía, gracias!!