27 de marzo de 1932. Una carta a Braulia

 

Índice: María Ignacia García Escobar

20 de marzo de 1932.  Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa. Vive esos días intensamente, asociándose a los padecimientos de Jesús. “Todos los días de esta semana que ha pasado, en la cual se conmemora tu sangrienta Pasión, he procurado seguir tus pasos, meditando tu amor hasta el fin por mi alma pecadora.... ¡Gracias, Jesús bueno!”

No anota nada en su cuaderno hasta el Domingo de Resurrección, en el que hace un breve resumen de los días pasados.

El Jueves Santo escribí a mi hermanita Braulia felicitándola pues, como San Braulio era el 26 y las cartas a mi pueblo echan tres fechas , tuve que hacerlo ese día.

—Con sus trece años de enfermedad no acertaba qué ponerle. Por fin lo hice, pero como todo fue Tuyo, me place anotarlo aquí:

Querida hermana:

Con esta postal desearía enviarte la salud completa, que es una de las mayores felicidades de esta vida, pero... si yo tampoco la tengo, ¿dónde ir a buscarla? Pues mira, querida hermana, vayamos al Calvario... a los pies de la Cruz de nuestro Divino Redentor... Allí, la encontraremos, no lo dudes. —Jesús nos la compró a costa de su propia vida. —Es la salud del alma; la que vale más que todo el oro del mundo y la que nos deparará una eternidad feliz. Esta vida, que es poca y mala, ¡pasa tan pronto!

No te niego que nuestras enfermedades y contratiempos nos hacen a veces llorar gotas de sangre... pero pensemos, querida Braulia, con toda confianza, que ha de ser éste el billete para nuestra entrada segura en el Reino de los Cielos. ¡Qué alegría! Allí tendrán término todas, todas nuestras penas y dolores. Que el Señor te bendiga en tu día, en unión de nuestra querida madre y hermanos, [te] desea tu hermana que te quiere mucho.

= MIG.

También escribo a continuación los propósitos del día de retiro para que los bendigas y nos concedas la gracias necesarias para cumplirlos:

1º. Confianza absoluta en la misericordia del Señor.

2º Indiferencia completa en todas las cosas, aceptando lo que Jesús me envíe, sea como fuere.

3º Alabar al Señor en todos los sucesos de mi vida, ya sean prósperos, ya adversos; y hacer de ellos la menor referencia posible, sobre todo de los adversos.

4º Cuando sea reprendida, no contestar; y si alguna vez fuere necesario, muy brevemente.

5º En mis dolores y sufrimientos, no dejar nunca de mirar al Crucifijo y besarle con amor.

6º Viviré siempre como si a cada instante fuese a morir.

7º Amaré mucho a la Santísima Virgen, mi Madre.

=Viernes Santo del 1.932.=

Sí, mi adorado Jesús, ya es hora que del todo me dé a Ti. ¡Me quedan aún tantas malas hierbas que arrancar! .

A pesar de la mejoría, continúa sin poderse mover, con fiebres altas y dolores continuos, que sigue ofreciendo por la intención de don José María.