Los Círculos

En uno de esos dormitorios vacíos a los que he aludido antes habían instalado un aula; y en ella comencé a asistir, junto con otros universitarios, a unas reuniones con el Padre -Círculos o como se las quiera llamar: el nombre es lo de menos, nos decía- en las que nos hablaba de visión sobrenatural, de santidad en medio de la vida ordinaria, de santificar el trabajo, de vida de oración...

¿Cómo eran aquellas clases? Recuerdo que, al comenzar, el Padre nos ayudaba a recordar el tema tratado en el Círculo anterior. Las charlas se centraban en alguna cuestión de la vida cristiana: vida interior, oración, mortificación, Eucaristía, estudio... Guardo un recuerdo vivísimo, indeleble, de aquellos Círculos; de las palabras del Padre; de sus ejemplos, tan plásticos y vivos... Semana tras semana, sábado tras sábado, Círculo tras Círculo, nos iba moviendo a realizar un intenso apostolado con nuestros compañeros, nos enseñaba a amar a Dios y nos alentaba a llevar una profunda vida cristiana.

Era patente que lo que nos decía no procedía sólo del estudio o de su profundo conocimiento de las almas, sino, sobre todo, de su profunda vida interior y de su oración. ¡Cuántas veces, al leer las páginas de Camino, he recordado lo que nos decía en aquellos Círculos! El primer punto es un magnífico botón de muestra: Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. -Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.

El Padre aludía con frecuencia en aquellas charlas al "fuego del amor de Dios": nos decía que teníamos que pegar este fuego a todas las almas, con nuestro ejemplo y nuestra palabra, sin respetos humanos; y nos preguntaba si no tendríamos entre nuestros amigos algunos que pudieran entender la labor de formación que se llevaba a cabo en la Residencia. Al final invitaba a uno de los presentes a que leyera las páginas de algún libro espiritual, como por ejemplo, La imitación de Cristo.

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